En el CAI del barrio Piedra de Bolívar, no todos los policías portan uniforme. Hay una integrante, que, con cuatro patas, una mirada tierna y una cola que nunca deja de moverse se ha convertido en el corazón de esta unidad policial.
Su nombre es Kira. Su historia comenzó hace algunos años, cuando una mujer llegó hasta las instalaciones del CAI Piedra de Bolívar con una pequeña cachorra dentro de una caja de cartón. La señora explicó que no podía seguir cuidándola porque ya tenía varios perros en su hogar y buscaba un lugar donde pudiera recibir amor y atención.
El patrullero Rocha, quien se encontraba de turno, no dudó ni un instante en recibirla y abrirle las puertas de lo que sería su nuevo hogar.
Esa misma noche, los policías que iban a salir de turno se reunieron, pero no solo para hablar de operativos y capturas, sacaron un espacio, para pensar en el nombre que le iban a poner a la perrita.
En medio del murmullo, todos empezaron a opinar, pero todos coincidían en que el nombre debía ser épico e inolvidable. El patrullero Rocha, el mismo que la había recibido, gritó en medio de la sala, ¡lo tengo!, todos sus compañeros se quedaron en silencio, esperando con emoción escuchar la propuesta.
Rocha, era amante de la seria animada “Dragonball Z” y, coincidencialmente para esos días, se había conocido del fallecimiento del creador de este importante anime japones que acompañó la infancia de muchos en el mundo.
“Kira, así la vamos a llamar, su nombre va a estar asociado al creador de la mejor serie de todas, y será sinónimo de brillantés e inteligencia”, manifestó el patrullero.

Desde entonces, Kira, de 3 años, encontró un hogar entre patrulleros, comandantes y ciudadanos. Creció rodeada de afecto, recibiendo alimento, cuidados veterinarios y, sobre todo, el cariño permanente de quienes trabajan y visitan el CAI.
Pero su papel ha ido mucho más allá de ser una mascota. Con el paso del tiempo, Kira se convirtió en un puente natural entre la Policía y la comunidad. Su presencia es habitual en actividades de integración, jornadas comunitarias y encuentros con niños y adultos del barrio Piedra de Bolívar, quienes siempre encuentran en ella una excusa para acercarse, conversar y compartir con los uniformados.
“Kira es una perrita que lleva un buen tiempo con nosotros. Nos acompaña en las actividades con la comunidad y nos alegra con su presencia; siempre nos recibe alegre y moviendo su colita”, destaca el capitán Carlos Escobar, comandante del CAI Piedra de Bolívar.

Los vecinos también la reconocen como una integrante más del barrio. “Es una perrita muy amable que vive en el CAI y ayuda a la labor de los policías. Siempre está alrededor de nosotros y cuidando a todos”, relata uno de los residentes del sector.
Cada mañana, Kira recibe a los policías que llegan a su turno. Los acompaña durante el día, descansa bajo la sombra de las instalaciones y permanece atenta a cada movimiento. Para muchos niños del barrio, visitarla se ha convertido en una tradición; para los uniformados, es una compañera fiel que alegra incluso las jornadas más difíciles.
Su historia demuestra que los lazos de confianza entre la Policía y la ciudadanía también se construyen con pequeños gestos, afecto y cercanía. Esta será una historia que quedara para siempre grabada en el corazón del barrio Piedra de Bolívar, como una perrita abandonada encontró una familia y, sin proponérselo, ayudó a fortalecer la relación entre quienes protegen el barrio y quienes lo habitan.
Hoy, Kira no solo es la mascota del CAI. Es un símbolo de amistad, compañía y unión comunitaria que nos recuerda que detrás del uniforme y de las responsabilidades diarias, siempre hay espacio para la empatía y el amor por los animales.




