La rectora Silvia Gette invitó a los nuevos psicólogos a asumir esta nueva etapa con sensibilidad y humanidad, recordándoles que cada encuentro con una persona implica una gran responsabilidad.
La Universidad Autónoma del Caribe vivió un momento especial con la ceremonia de Imposición de Batas del programa de Psicología, un acto académico y simbólico que representa para los estudiantes el inicio de una nueva etapa en su formación profesional. La ceremonia reunió a estudiantes, docentes, directivas, familiares e invitados especiales para acompañar a los futuros psicólogos en un momento que marca su tránsito hacia los escenarios de práctica y su encuentro con las realidades humanas y sociales que hacen parte del ejercicio profesional.
Durante la jornada, la rectora de la Universidad Autónoma del Caribe, Dra. Silvia Beatriz Gette Ponce, recordó que el programa nació hace 19 años con el propósito de responder a las necesidades y problemáticas propias de la sociedad, y destacó el significado que tiene este momento para quienes avanzan en su formación.
“Hoy no solo reciben una bata, hoy reciben un símbolo importante y significativo. Un símbolo de todo lo que han aprendido hasta este momento, de todo lo que están por descubrir y especialmente de la responsabilidad que implica elegir una profesión cuyo propósito esencial es acompañar y contribuir al bienestar de otros seres humanos”, expresó.
Para la rectora, la bata representa también la confianza que las familias, los docentes y la universidad han depositado en los estudiantes como futuros profesionales. Por ello, los invitó a asumir esta nueva etapa con sensibilidad y humanidad, recordándoles que cada encuentro con una persona implica una gran responsabilidad.
“Cada vez que la lleven puesta, recuerden que la confianza de una persona está en sus manos, que una palabra puede aliviar, pero también puede lastimar; que deben escuchar con mucha atención y ser sensibles con los demás”, señaló.

Este mensaje se articuló con las palabras de Betty Ruíz Ruíz, directora del Departamento de Ciencias Sociales, quien invitó a los estudiantes a reconocer la importancia del momento que atraviesan, al encontrarse cada vez más cerca de su grado y de su práctica profesional. En ese sentido, destacó que esta experiencia les permitirá llevar a escenarios reales los conocimientos adquiridos durante los años de formación.
“Van a enfrentarse con la vida real, con esas demandas y problemáticas del contexto que algún día motivaron la creación del programa de Psicología. Asimismo, se van a enfrentar a sus usuarios y a sus pacientes, y esas personas esperarán de ustedes el mejor desempeño, el compromiso ético en cada una de sus acciones”, afirmó.
La reflexión sobre el ejercicio profesional estuvo acompañada por la intervención de María Elena Menco Polanco, psicóloga y magíster en Desarrollo Familiar, quien cuenta con 38 años de experiencia en el área de salud mental y poblaciones vulnerables. Desde su trayectoria, abordó algunos de los principales desafíos que enfrentarán los futuros profesionales y resaltó que la psicología debe trascender los espacios tradicionales de atención para acercarse a las comunidades, las familias, las escuelas, los hospitales, las empresas y los territorios.
“El psicólogo no puede limitarse a esperar que la persona llegue al consultorio. Tenemos que aprender a trabajar también en la comunidad, en las escuelas, en las familias, los hospitales, las empresas, los territorios, las instituciones públicas y las organizaciones sociales”, manifestó.

Menco Polanco hizo especial énfasis en la importancia de comprender las diferentes realidades que atraviesan a las personas y de asumir una mirada humana frente a situaciones como la conducta suicida, las violencias, el consumo de sustancias, la salud mental de niños, niñas y adolescentes, las redes sociales y la soledad. Además, recordó a los estudiantes que la escucha constituye una herramienta fundamental para el ejercicio profesional y los invitó a no convertirse en “psicólogos de escritorio”.
El significado de la bata también fue objeto de una reflexión especial por parte de la Dra. Teresa González, quien destacó que este acto trasciende lo académico y representa un momento fundamental en la construcción de la identidad profesional de los estudiantes. “Esta no es una simple ceremonia académica, es un momento para acompañar a un grupo de jóvenes que da un paso muy significativo en la construcción de su identidad profesional”, expresó.
La Dra. González recordó que la psicología tiene como centro al ser humano, con sus pensamientos, emociones, experiencias, temores, sueños y transformaciones, y señaló que la bata representa mucho más que una prenda. “Con ella reciben también un símbolo que representa conocimiento, rigor científico, autoridad moral y profesional, compromiso, ética, responsabilidad y servicio”, afirmó.

Después de estas reflexiones, los estudiantes recibieron sus batas de manos de los docentes del área clínica y de la salud, quienes realizaron la imposición por grupos. Este momento constituyó uno de los actos centrales de la ceremonia y simbolizó el paso hacia una etapa práctica en la que los conocimientos adquiridos en las aulas comienzan a encontrarse con las realidades de las personas y las comunidades.
La jornada continuó con el juramento de los estudiantes, quienes reafirmaron solemnemente su compromiso con una formación basada en la responsabilidad, la integridad, la sensibilidad humana y el conocimiento científico, así como con el respeto por la diversidad, la confidencialidad y los derechos humanos.

De esta manera, la Imposición de Batas del programa de Psicología se convirtió en mucho más que un acto protocolario, fue un encuentro para reconocer el camino recorrido, celebrar el crecimiento de los estudiantes y recordarles la responsabilidad que implica ejercer una profesión cuyo propósito esencial es acompañar y contribuir al bienestar de otros seres humanos.




