Los revendedores, que seguro no se “enhuesarán”, le están sacando el mayor provecho al desbordado y ciego fervor que hay por esta finalísima.
Por: Iván Peña Ropaín.
Desde ya hay que decir que los aficionados que quieran presenciar en vivo y en directo, desde una de las gradas del MetLife Stadium, en Nueva York, Estados Unidos, la gran final de la Copa Mundo 2026 entre las selecciones de Argentina y España este domingo, desde las 2:00 de la tarde (hora colombiana), deberán rascarse el bolsillo como nunca antes.
Como era de preverse, conseguir una entrada para el partido que definirá al nuevo campeón del mundo se ha convertido en un verdadero lujo reservado para unos pocos privilegiados, para quienes de verdad posean la “tula”, es decir, mucho dinero de sobra.
Resulta que los valores en las plataformas de reventa alcanzaron cifras astronómicas que, traducidas a moneda colombiana, equivalen prácticamente al valor de un apartamento de interés social en varias ciudades del país: entre $236.372.175 y $262.635.750.
No obstante, dependiendo de la ubicación en dicho escenario, algunos boletos superan ampliamente los 100 millones de pesos, una suma que para miles de hinchas resulta simplemente impensable o imposible de pagar.
La presencia de Lionel Messi en la que sería la última final mundialista de su carrera, sumada al fenómeno que representa el joven español Lamine Yamal y al atractivo de enfrentar a dos potencias futbolísticas, disparó la demanda hasta niveles históricos. Los revendedores aprovecharon la fiebre futbolera y elevaron los precios a cifras que parecen sacadas de otro planeta, no habiendo nada ni nadie que les ponga control. ¡O pagas o pagas!
Mientras unos pocos afortunados podrán darse el gusto de ver desde las tribunas el duelo entre el “rey” Messi y el “príncipe” Yamal, miles de aficionados, principalmente del país sudamericano que disputará el trofeo de campeón y que viajaron a Nueva York para ver si se hacían a una entrada, más bien tendrán que conformarse con seguir el partido en el entorno del estadio, en un restaurante, una zona de ‘fans fest’ o desde el televisor de los hoteles en los que se hospedan.
Lo que sí está claro en esta final, además del fútbol, es que para estar presente en el MetLife Stadium habrá que tener una billetera tan grande como la expectativa que ha generado el partido más importante de todas las finales de fútbol.




