Mientras las autoridades señalan a Luis Alfonso Candama como uno de los delincuentes caídos tras un violento asalto en Soledad, la familia y un testigo presencial aseguran que el joven fue tomado como rehén y abatido de forma injusta por la Policía.
Un trágico y confuso hecho que se registró en la noche del miércoles 29 de julio en el barrio Manuela Beltrán, de Soledad, tiene hoy enfrentadas las versiones de las autoridades policiales con los testimonios de la comunidad y la familia de un hombre de 32 años.
Según el reporte oficial de la Policía, hacia las 8:45 p. m., sujetos armados irrumpieron en un establecimiento comercial ubicado en la calle 37 con carrera 31. En el lugar, los delincuentes intimidaron con arma de fuego al jefe de seguridad para despojarlo del dinero del recaudo y agredieron a un cliente que intentó oponer resistencia, dejándolo lesionado.
De acuerdo con el informe de la institución, al intentar huir, los sospechosos dispararon contra los uniformados que llegaron al sitio, desatando un cruce de disparos. El operativo dejó como resultado la incautación de un arma de fuego, la inmovilización de una motocicleta, la captura de Luis Miguel Arévalo Armesto, de 22 años, y la muerte de Luis Alfonso Candama García, de 32 años, quien ingresó sin signos vitales al Hospital Universidad del Norte.
La otra cara de la moneda: “A mi hijo lo cogieron de rehén”
Sin embargo, la versión de las autoridades dista radicalmente de lo expuesto por los allegados a la víctima. En medio del dolor, Edwin Candama, padre de Luis Alfonso, desmintió categóricamente que su hijo fuera un criminal y aseguró que el joven se encontraba trabajando honradamente como mototaxista cuando se desató la tragedia.
“Él no participó en ese robo, él era mototaxista. A él lo cogieron de rehén para robarle la moto porque la de ellos se fue”, afirmó el padre del joven, quien deja a un hijo pequeño en la orfandad. Candama explicó que su hijo salía diariamente desde temprano a ganarse la vida y solicitó formalmente a las autoridades que se investigue a fondo para limpiar el buen nombre de su familiar.
A las denuncias de la familia se suma la declaración de un testigo que presenció la escena a escasos metros de distancia. De acuerdo con su relato, en ningún momento la Policía dio la voz de alto antes de accionar sus armas.
“Los policías nunca le hicieron un ‘quieto’, nunca le dijeron un ‘para’; solo llegaron dándole tiros”, relató el testigo. Según su versión, la moto en la que se transportaban los verdaderos delincuentes emprendió la huida, por lo que uno de los asaltantes encañonó a Luis Alfonso para obligarlo a manejar: “El man salió, lo encañonó y le dijo ‘¡Dale, dale, o te mato!’ Él estaba esperando una carrera cuando lo encañonaron. Fue una confusión”.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




