El mandatario departamental, vestido de amarillo, ganó la contienda en el segundo round por nocaut técnico, gracias a los fuertes golpes que no soportó el funcionario municipal.
Por: Iván Peña Ropaín.
¡Sí, señor, de no creer! Así es la noticia ‘macondiana’ que brota desde el departamento del Caquetá y relacionada con que el gobernador de esa región del país y el alcalde de su capital, Florencia, se pusieron los guantes, los cascos protectores y se subieron, literalmente, a un ring de boxeo para exponer sus dotes en “el deporte de las narices chatas”.
Esta insólita historia la protagonizaron el gobernador Luis Ruiz Aguilar y el alcalde Marlon Monsalve Ascanio, quienes afrontaron una real reyerta boxística, la que estuvo arbitrada por los respectivos jueces, pero que terminó no durando muchos asaltos porque a uno de los dos funcionarios públicos no le dio para más. Ese fue Marlon, que recibió fuertes golpes.
Algunos comenzaron a especular que el enfrentamiento con los puños, dado en una distinguida discoteca de Florencia, obedeció a que ambos personajes intentaban dirimir alguna pugna política. Empero, todo obedeció a que ambos mandatarios quisieron hacer una exhibición como parte de la reactivación de las veladas de boxeo y de la liga de esa disciplina deportiva en esa región colombiana.
Asimismo, tuvo como motivación tirarse trompadas entre ambos el homenaje que quisieron rendirle al entrenador Genaro Granja, uno de los históricos impulsores del ‘box’ en todo el departamento del Caquetá.
Sobre el combate, que, se reitera, vio golpes serios, solo tuvo dos rounds, como causal de la fiereza del gobernador Luis Ruiz Aguilar, quien tenía vestimenta de amarillo, mientras su émulo en el cuadrilátero, el alcalde Marlon Monsalve Ascanio, vestía de vinotinto.
Al final, se dieron un abrazo, chocaron sus guantes y manifestaron que lo que acababan de hacer es una muestra clara de lo comprometidos que estarán con apoyar la reactivación del boxeo y su liga en Caquetá.




