La incursión del grupo armado organizado en el territorio generó temor entre los habitantes. Horas después, el Ejército Nacional hizo seguimiento a la actividad reportada, pero los insurgentes ya habían abandonado el pueblo.
Dos meses después de aquel violento ataque que dejó tres personas muertas, entre ellas dos policías y un civil, el ELN volvió al corregimiento de Betoyes, en el municipio de Tame, Arauca. Esta vez, el grupo armado ingresó a plena luz del día con maquinaria amarilla y derribó lo poco que quedaba en pie de la subestación de Policía.
El primer ataque ocurrió el 14 de julio de 2026. Integrantes del ELN lanzaron explosivos artesanales, conocidos como ‘tatucos’, contra la estación, destruyendo buena parte de la infraestructura. En medio de la acción murieron los patrulleros Adrián Stiven Riascos Valencia y Omar Alexander España Vásquez, además de una mujer civil. Otros uniformados resultaron heridos.
Artículo relacionado: Atribuyen al ELN ataque terrorista contra subestación de Policía de Tame, Arauca: reportan un uniformado muerto

La escena se repitió este 14 de septiembre, justo en el aniversario del Frente Domingo Laín y cuando se cumplían dos meses del ataque. Los integrantes del grupo armado se movilizaron por las calles de Betoyes con maquinaria pesada, llegaron hasta la estación y terminaron de demoler la estructura que permanecía en pie.
Lo que más llamó la atención fue la tranquilidad con la que se desarrolló la incursión. El grupo permaneció en el poblado, realizó los trabajos de demolición y hasta grabó un video con música, antes de abandonar el lugar. Todo ocurrió sin que, según lo conocido, se produjera una reacción inmediata de la fuerza pública.

La zona entre Tame y Betoyes ha sido históricamente un área de influencia del Frente de Guerra Oriental del ELN. El nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa las dudas sobre el control territorial y la capacidad de reacción del Estado frente a la presencia abierta de grupos armados en zonas rurales de Arauca.
El hecho deja además interrogantes difíciles de ignorar: ¿dónde está la presencia permanente del Ejército?, ¿qué pasó con la inteligencia previa?, ¿por qué no hubo una reacción ante el ingreso de maquinaria pesada? Dos meses después de un ataque que cobró la vida de dos policías, el ELN regresó, demolió una estación a plena vista y se marchó. Ese, más allá de la destrucción, es el mensaje que deja lo ocurrido en Betoyes.
Ante los hechos en mención, el presidente del Senado de la República, Honorio Henríquez, señaló que son una afrenta al Estado y a la institucionalidad, por lo que envió un mensaje de respaldo al Ejército Nacional y a la Policía para que actúen con contundencia y determinación contra este grupo armado al margen de la ley en Arauca y otros departamentos como Norte de Santander.
La reaparición armada del ELN, la demolición de lo que quedaba de la estación de Policía atacada en julio y el izamiento de banderas ilegales son una afrenta al Estado y a la institucionalidad.
— Honorio Henriquez 🇨🇴 (@honohenriquez) September 15, 2026
Desde la Presidencia del @SenadoGovCo respaldamos el refuerzo de tropas del… pic.twitter.com/e8RjwGulqE




