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Hace un año inició la cuarentena en Colombia: ¿Qué hemos aprendido?

A pesar de que el país estuvo confinado más de 5 meses, los contagios siguen incrementando drásticamente.

Por: Laura Rocco

El 22 de marzo de 2020 el Gobierno emitió el Decreto 457, con el cual se impartieron las instrucciones para el cumplimiento del Aislamiento Preventivo Obligatorio que inicialmente iba a ser de 19 días y regiría a partir de las cero horas del 25 de marzo, hasta las cero horas del 13 de abril.

Debido al aumento de contagios se extendió hasta el 30 de agosto de 2020, cuando comenzó aislamiento selectivo y la reapertura económica, luego de que el presidente Iván Duque anunciara la extensión del confinamiento en tres ocasiones, períodos de tiempo que llevaron a Colombia a sufrir y aprender.

El encierro y las crisis más allá del virus

El Gobierno tomó decisiones estrictas en el marco de la emergencia sanitaria a causa de la pandemia por el COVID-19 que cambiaron lo que se conocía como “normalidad”.

Se limitó la libre circulación de las personas y vehículos en el territorio nacional, se anunció la suspensión del transporte doméstico por vía aérea, se hizo la prohibición del consumo de bebidas embriagantes en espacios abiertos y en establecimientos de comercio, entre otras medidas y sus respectivas excepciones.

Protestas pidiendo ayudas y el fin de la cuarentena.

Así como en demás países del mundo, en Colombia empezaron a emerger crisis, desde las más evidentes hasta las más ocultas, dejando al descubierto la crueldad de la brecha social que distinguió entre quienes podrían sobrevivir más fácilmente al encierro y quienes desacataban la norma o morían de hambre.

Al 28 de agosto de 2020 Colombia superaba los 590 mil casos de COVID-19, por ello aunque en dicho mes se terminó la “cuarentena“, el país siguió en el aislamiento selectivo y en una emergencia sanitaria, la cual, actualmente, se encuentra extendida hasta el 31 de mayo de 2021.

Quiebras, desempleo, informalidad y hambre

Se ha hablado de muchas consecuencias de la cuarentena, que siguen vigentes con la continuidad de la pandemia. Entre ellas, una de las situaciones más notable fue la afectación del comercio en grandes, medianas, pequeñas empresas y todo tipo de emprendimiento, de los cuales mucho estuvieron a punto de quebrar, o lo hicieron.

Las medidas restrictivas llevaron a la quiebra a muchos locales comerciales.

También, se aprendió que la informalidad duele más cuando la situación le impide a la persona que se salga a trabajar, al mismo tiempo que lo somete a la espera de ayudas por parte del Gobierno, que son escasas o que nunca llegan a su hogar.

La cuarentena, y la aún vigente emergencia sanitaria, sacaron a la luz otro tema que ya se conocía, pero se evitaba nombrar: la crisis del arte y las penurias del artista, pues mientras los demás sectores se beneficiaron de las reaperturas, naturalmente, los eventos y aglomeraciones siguen estando prohibidos, limitando al arte, sobretodo aquella que hacen quienes no son reconocidos y ganan de ésta el ingreso para el alimento de cada día.

Hogares necesitados colgaron trapos rojos para pedir ayuda en la cuarentena.

De una u otra manera, la gran pérdida de empleos, la quiebra de negocios y la imposibilidad de recibir ingresos, llevaron a muchos hogares a pasar hambre, mientras algunos se lograban sostener y/o reinventarse, otros vivían su posición social como una pesadilla.

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Problemas de salud mental y violencia: otras amenazas para los hogares

Unas de las falencias que más salió a flote en el país durante la cuarentena fue la falta de atención a la salud mental de los ciudadanos, la cual se reflejó en el aumento de actos impulsivos, violentos e irracionales.

Muchas mujeres tuvieron que soportar agresiones en el encierro, sin poder ir a ningún lado, su hogar era el sitio donde estaban más expuestas. En el 2020 la Defensoría del Pueblo registró la atención de 1.617 casos de violencia de género de tipo física, sexual, psicológica, patrimonial y hasta económica.

Aprendimos que en el hogar, donde debía haber seguridad, había peores males que el virus.

Los niños también se hicieron más vulnerables, registrándose más de 15.359 casos de abuso sexual a menores, de los cuales la mayoría, el 80% fueron a niñas, y sin contar los que no se denunciaron.

La salud mental no solo aumentó el sufrimiento de otros durante la cuarentena, también cada persona que no se encontraba con estabilidad mental y no tenía las herramientas para sobrellevar la situación, vivió en el confinamiento una tortura agudizada por sí mismo,

En consecuencia de los actos: toque de queda, pico y cédula y ley seca nuevamente

A casi un año del no muy agradable aniversario del inicio de la cuarentena, el presidente Iván Duque anunció toque de queda en las ciudades y municipios con alta ocupación de UCI, esto con el fin de evitar un tercer pico, el cual según algunos expertos en la salud ya está siendo atravesado en distintas ciudades.

En el caso de Barranquilla, esta lleva días con un incremento acelerado del registro de nuevos casos de contagios; en los días 19, 20, 21, 22, 23 y 24 de marzo se reportaron 557, 695, 700, 840, 897 y 1020 respectivamente, según el informe del Ministerio de Salud.

Lo señalado es consecuencia de varios aspectos, el primero es la indisciplina social, por ejemplo, en las fechas del Carnaval de Barranquilla, que aunque tuvieron manifestaciones en el formato virtual, al igual que el Carnaval del Atlántico, fueron aprovechadas para el desorden, la inconsciencia y la irresponsabilidad que impulsaron la propagación del virus.

Incluso, después de estas fiestas de tradición, varios fines de semana se ha observado cómo se ha aprovechado la ausencia de medidas estrictas para promover aglomeraciones en discotecas, bares, billares y casas de familia, por lo que se han tenido que implementar las medidas restrictivas en numerosas ocasiones.

Una de las cifras más altas de sanciones se registró el segundo fin de semana de este mes de marzo, cuando la Policía Metropolitana intervino 613 fiestas, impuso 1.121 comparendos, atendió 921 riñas y capturó a 57 personas.

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De hecho, la ausencia de medidas estrictas y pertinentes sería el segundo aspecto a resaltar, ya que justo fue lo que hizo falta en muchos momentos después de la cuarentena para evitar el desborde de desorden. Si bien, cada ciudadano debía ser consciente y mantener los protocolos de bioseguridad, a sabiendas de la falta de educación y conciencia ciudadana de muchos, el Gobierno y las autoridades locales debieron evitar los episodios permisivos.

Decenas de otras realidades habremos descubierto en la cuarentena, tales como deficiencias del sistema de salud, la falta de garantías al personal médico, los problemas de conectividad, de acceso a la educación de calidad, la falta de empatía, solidaridad y la fragilidad de la vida, etc; ahora, mirando hacia atrás y conociendo la resiliencia de quienes soportaron y vencieron las dificultades con responsabilidad, solo queda seguir enfrentando al virus y luchando por un país con menos brecha social y mejor calidad de vida.

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