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Argentina, con su “rey” en el trono, y España, con su “príncipe” que busca bajarlo: ¡la final!

Quien se consagre campeón le dará a su continente, en el caso de los argentinos, a América su trofeo mundial número 11 y, en el de los españoles, a Europa el 13.

Por: Iván Peña Ropaín.

Las selecciones de Argentina y España llegan a la final del Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026 como los dos equipos que mejor hicieron la tarea durante la competencia FIFA, así como dos de los tres grandes candidatos al título, junto a la ya eliminada Francia. Empero, también como los representantes de dos épocas distintas del fútbol.

De un lado está Lionel Messi, el mago de 39 años que se niega a que el tiempo le pase factura y lo lleve a “colgar los guayos”; del otro, Lamine Yamal, el muchachito de 19 que pretende adueñarse del trono que tarde o temprano quedará vacante y del que también se bajará en esta era Cristiano Ronaldo, quien poco pudo hacer en esta Copa Mundo, en la que fue despachado con Portugal en los octavos de final.

La Albiceleste aterrizará en Nueva York, donde se disputará la final este domingo, con el “pecho inflado” por la épica que viene de realizar y la corona de vigente “rey” del mundo todavía bien ajustada. Los campeones del planeta tuvieron que sufrir para dejar en el camino a Inglaterra, un rival que les puso “el cuchillo en la garganta” durante buena parte del duelo de semifinales.

Sin embargo, cuando el panorama parecía oscurecerse porque los ingleses ganaban 1-0 y el compromiso agonizaba, apareció el de siempre: la Pulga. El rosarino, que pese a bordear ya los 40 años sigue jugando como si el calendario fuera un simple adorno, repartió fútbol, asistencias y liderazgo para encaminar una remontada que comenzó con un “pepón” de media distancia de Enzo Fernández y terminó de firmar Lautaro Martínez de cabeza. En ambas anotaciones, los goleadores recibieron pases del hombre al que muchos apodan el Messías del Fútbol.

Argentina no llega por casualidad, así los antiargentinos y los “Bicho Lovers” digan lo contrario. Llega porque sabe competir cuando el balón quema y cuando las “papas están calientes”; porque tiene a un futbolista que convirtió lo extraordinario en una costumbre: Lionel Messi.

Entre tanto, España viene arrasando con todo lo que se le pone al frente, sin sufrir como sí lo hizo su rival en la semifinal de la edición 23 de las Copas Mundo. Su recorrido parece el de una locomotora sin frenos: despachó a Portugal, sacó de circulación a Bélgica y dejó a Francia, para muchos el máximo favorito, mirando cómo se juega al fútbol moderno.

La Furia Roja combina velocidad, presión, posesión y contundencia. Es, quizás, el equipo que mejor fútbol ha exhibido en este campeonato orbital norteamericano. Y al frente de esa revolución aparece Yamal, el joven maravilla que tiene a media Europa convencida de que está destinado a escribir páginas doradas en la historia de este hermoso deporte.

La final también tendrá un ingrediente que seduce a cualquier amante del balón: el choque entre el presente y el futuro. Messi buscará conquistar su cuarto título mundial para Argentina, quedarse con el Botín de Oro y ampliar un legado que ya parece inalcanzable. Comparte el primer lugar entre los goleadores con el francés Kylian Mbappé, ambos con ocho tantos, aunque el argentino tendrá la final para desempatar, mientras que el europeo contará con el duelo por el tercer puesto frente a Inglaterra.

Por su parte, Yamal intentará convertirse en el heredero oficial de una dinastía futbolística que durante casi dos décadas tuvo como dueños al 10 argentino y a CR7. El atacante ibérico no pone en riesgo el rótulo de artillero que busca la Pulga, pues solo lleva un gol en el certamen FIFA.

Los argentinos apelarán a la jerarquía, al carácter y a esa vieja costumbre de sobrevivir en las guerras futboleras, incluso cuando parecen perdidas. Los españoles responderán con el vértigo, la técnica y la frescura de una generación que juega sin miedo y con una confianza que, por momentos, raya en la arrogancia.

Pues bien, la mesa está servida. América contra Europa. El campeón defensor frente al equipo que mejor juega para muchos. Messi contra Yamal. El rey que no quiere abdicar contra el príncipe que golpea con fuerza las puertas del palacio.

Y el domingo, cuando ruede la pelota en el MetLife Stadium, uno de los dos escribirá una nueva página gloriosa. El otro tendrá que conformarse con ver cómo su sueño se evapora en la noche neoyorquina.

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