Lula, del Partido de los Trabajadores, argumentó que, por el tema de las apuestas, existen problemas de salud pública y de endeudamiento en las familias brasileñas y, por ello, decretó que estas no siguieran funcionando en ese entorno.
Por: Iván Peña Ropaín.
Este fin de semana, en Brasil, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales, en las que los dos contendores de peso fueron el derechista Flávio Bolsonaro (Partido Liberal) y el izquierdista Lula da Silva (Partido de los Trabajadores), siendo vencedor el primero de los citados. Sin embargo, al no haber alcanzado ninguno el 50 % del umbral necesario, se medirán en una segunda vuelta el próximo 25 de octubre.
No solo las compañías de apuestas deportivas en ese país, conocidas en Brasil como “bets”, están muy expectantes de quién gane, sino también aquellos a quienes les gusta meterle “platica” a los partidos de fútbol y sus distintas variantes, las que en estos momentos se hallan prohibidas por una medida provisional firmada semanas atrás por Lula contra las apuestas online, los casinos virtuales y su publicidad.
El vigente mandatario de los brasileños argumentó al respecto problemas graves de salud pública y de endeudamiento en las familias brasileñas, llevando esta prohibición a un fuerte golpe financiero para el fútbol local, donde los clubes de primera división tienen importantes ingresos provenientes de las casas de apuestas como patrocinadores.

No obstante, con esta primera victoria de Flávio, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, las empresas apostadoras y quienes gustan de apostar ven una nueva chance de resucitar, al escucharse que su postura sobre la decisión de Lula, la que ha calificado como una “estafa electoral”, sería buscar revertir o modificar esta prohibición para devolver los ingresos por patrocinios y la recaudación de impuestos al ámbito deportivo y comercial.
Los resultados de la primera vuelta presidencial en Brasil, el país con la economía más fuerte de Sudamérica, dejaron como resultado que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos, mientras Lula da Silva alcanzó el 45,16 %, por lo que ambos disputarán la segunda vuelta.




