A diez copas mundo ha asistido el considerado hincha número uno de la Selección Colombia, quien, con su pasión, alegría y originalidad, se dio el lujo de abducir hasta a la propia FIFA, que lo invitó de manera especial a los mundiales de Corea-Japón 2002 y Catar 2022.
Por: Iván Peña Ropaín.
Con el amargo fin de la historia de la Selección Colombia en el Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, a manos de la Selección Suiza en la tanda de penales de la fase de octavos de final, también se vio “colgar sus alas”, pero, por ahora, al que es considerado el mayor emblema de los hinchas de la Tricolor desde hace décadas: El Cole.
Este coleto, cuya abreviatura es cole, es el disfraz de un cóndor, que cobra vida gracias a la “bacanería”, alegría, pasión, amor y disciplina que le coloca desde el Mundial Italia 1990 el ‘quillero’ cuyo nombre de pila es Gustavo José Llanos Mariño, quien entre sus rasgos distintivos tiene esa nota bacana, o espontaneidad, que le insufló uno de esos tantos barrios tradicionales y bastante ‘bordilleros’ que tiene Quilla: San Roque, situado en el sector centro-sur.
Y, no desentonando con la tradición, a esta ave símbolo de Colombia se le volvió a divisar aleteando con fervor y empuje en las tres sedes que tiene esta Copa Mundo 2026: Estados Unidos, Canadá y México, más precisamente en los estadios Azteca y Akron, en suelo mexicano; en el Hard Rock y Arrowhead, en paraje ‘gringo’; y en el BC Place, en territorio canadiense.
En ese último escenario acabó el sueño del Cole de poder ver con sus ojos a su país enarbolar la Copa Mundo de Fútbol en su categoría mayores, pero, aclaramos, solo en esta edición 23 de los mundiales, porque su anhelo de seguir apareciendo en los estadios de todo el planeta sigue impertérrito, esa misma sensación que corre por sus venas de volver a ver a la Tricolor batallar por conquistar la gloria.
En sus estadísticas actuales, el popular Cole completó una asistencia a 10 copas mundiales de la FIFA con la que cursa actualmente, en ocho alentando a selecciones absolutas y en dos a divisiones Sub-20. Se hizo incipiente todo este derroche de amor por Colombia en la mayor competición del fútbol a nivel universal, como se dijo párrafo atrás, para Italia 90, en la que su postal la dejó grabada en míticos estadios como el San Siro, en la capital de la moda, Milán.

Aunque cabe reseñar también que el vérsele ataviado con su embozo del pájaro patrio se remonta a las Eliminatorias sudamericanas de 1989, cuando la Selección Colombia logró clasificarse a la versión italiana tras 28 años de ausencia, por lo que, según se le ha escuchado relatar en entrevistas, decidió abandonar su carrera de Derecho para convertirse en el “hincha número uno” de la Tricolor.¡Sin duda, esto lo ha logrado, y con creces!
Esa primera experiencia fue toda una odisea, porque no contaba con recursos económicos, lo que lo llevó a realizar rifas para poder financiarse los pasajes y viáticos en territorio italiano. Eso sí, como siempre lo manifiesta, tuvo en ese momento y tiene hasta nuestros días la compañía de Dios, a quien también le da su espacio en el disfraz de cóndor.
La recompensa a su sacrificio se vio retribuida al ser reconocido por la propia FIFA como el mejor hincha en ese torneo, no solo otorgándole las buenas puntuaciones el que profesara júbilo y pasión desde las tribunas, o que engañara por momentos a la vista de los espectadores respecto a que volaba, sino también el peligro que corrió su vida cuando Freddy Rincón, tras el majestuoso pase filtrado del Pibe, concretó el empate a uno frente a la poderosa Selección Alemania, el cual le concedió al equipo ‘cafetero’ el paso a octavos de final, por lo que la euforia del Cole, la misma de millones de colombianos, casi lo hizo caer del arnés del que colgaba. “Ahí estuvo Jesús conmigo”, se le ha escuchado decir.

Firme en su convicción de seguir al lado de la Selección Colombia en las Copas Mundo, “sus alas de cóndor”, o, a lo coleto ‘quillero’, su viaje lo ha conducido a los certámenes de Estados Unidos 1994, Francia 1998, Brasil 2014, Rusia 2018 y el actual Estados Unidos, Canadá y México 2026, bandeándose con dinero que se rebusca, pero también gracias a los diversos patrocinios que ha logrado cultivar todos estos años y, principalmente, por la ayuda de Dios, como lo reitera él cada que le ponen al frente una cámara y un micrófono.
Sé que se están preguntando cuáles son los otros dos mundiales de categoría mayores en los que estuvo este desinhibido barranquillero, pues esos correspondieron a los de Corea-Japón 2002 y Catar 2022, en los que Colombia estuvo representada por él, mas no por el equipo nacional. ¿Y por qué estuvo allí? Debido a que la FIFA le extendió una invitación especial que se ganó por su fidelidad a la Tricolor.
Respecto a los otros dos certámenes orbitales para completar en diez su performance, estos correspondieron a dos a los que asistió la Sub-20, ambos en Países Bajos.
¡Cuadro, hay Cole pa’ rato!




