Por este nuevo suceso de inseguridad en la ciudad, dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta fueron capturados al ser señalados como sospechosos, pues sus características coincidían con las descritas por los testigos sobre los atacantes.
A lo que sería “un secreto a voces”: la extorsión. Esa es la principal hipótesis relacionada con el ataque con granada perpetrado la tarde del viernes anterior contra un lavadero de carros situado en el barrio Caribe Verde, en el suroccidente de Barranquilla. El hecho dejó dos personas heridas por las esquirlas, aunque, gracias a la suerte, ninguna de gravedad.
La acción violenta, ocurrida en la calle 120 con carrera 9G, cerca de donde se construye la nueva estación de Policía de Caribe Verde, habría sido la típica represalia de los grupos delincuenciales urbanos contra los propietarios de establecimientos comerciales que se niegan a pagar las cuotas extorsivas que les imponen. En su actuar desalmado, estos antisociales no tienen consideración si entre las víctimas caen trabajadores o clientes.
De acuerdo con lo que se ha establecido sobre el artefacto explosivo lanzado por los antisociales desde una motocicleta en la que emprendieron la huida, al parecer, se trataría de una granada de fragmentación, la cual pudo haber causado mayores daños si hubiera caído más cerca de las dos personas que se encontraban en el lugar. Los dos lesionados fueron trasladados al Camino Suroccidente (El Pueblito) para la respectiva valoración médica, pese a que sus heridas no revestían gravedad.
Sobre este nuevo hecho de inseguridad reportado en la ciudad, la Policía Metropolitana de Barranquilla informó que dos hombres habían sido interceptados cuadras adelante del lavadero, cuando presuntamente intentaban escapar tras la alerta de una patrulla que habría recibido información de testigos. Al parecer, serían los responsables del ataque y permanecen en la URI a la espera del proceso de judicialización.
Redacción: Iván Peña




