“Si no hubiera parado, hubiéramos muerto todos”, relató uno de los pasajeros que logró ponerse a salvo gracias al último acto de lucidez de Ulises Martínez, conductor de una buseta intermunicipal. m
Lo que para muchos era un recorrido habitual entre Candelaria y Sabanalarga terminó convertido en una escena que los pasajeros difícilmente olvidarán, la mañana del pasado lunes 14 de septiembre. Ulises Martínez, un reconocido conductor de servicio público intermunicipal, iba al volante y avanzaba por la vía, como lo hacía todos los días, transportando a nueve pasajeros, cuando comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho.
Lo que vino después pudo haber terminado en una tragedia mucho mayor, pero el conductor alcanzó a tomar una decisión clave. Martínez no perdió inmediatamente el control del vehículo. Aunque empezó a sentirse mal mientras avanzaba por la carretera, tuvo la lucidez suficiente para comprender que no podía continuar manejando en esas condiciones. Entonces tomó una decisión que, según los pasajeros, terminó siendo determinante: “redujo la velocidad, se orilló y frenó la buseta a un costado de la vía”.
Ese instante es ahora uno de los detalles que más impacta a quienes iban a bordo, porque si el conductor hubiera perdido el conocimiento unos segundos antes, el desenlace pudo ser completamente distinto.
Después del frenazo comenzó el corre corre dentro y alrededor de la buseta. Los pasajeros se acercaron para auxiliar a Ulises, mientras buscaban la manera de trasladarlo hasta un centro asistencial. De manera inesperada, uno de los viajeros sabía conducir y tomó el control del vehículo para llevarlo hasta un centro asistencial de Sabanalarga.
El conductor fue trasladado a la Clínica San Rafael de Sabanalarga. Allí, los médicos intentaron reanimarlo, pero no pudieron salvarle la vida. La información preliminar apunta a que habría sufrido un paro cardíaco fulminante, aunque serán los procedimientos médicos correspondientes los que determinen oficialmente la causa de su muerte.

Uno de los pasajeros reconstruyó esos momentos y aseguró que nadie imaginaba que algo así pudiera ocurrir. “Íbamos normal por la vía, tranquilos, cada quien en lo suyo, y Ulises manejando”, relató. Después vino el dolor en el pecho, la preocupación y finalmente el momento en que el conductor consiguió detener la buseta. Para quienes iban allí, esa maniobra marcó la diferencia.
El testigo no pudo evitar pensar en lo que habría pasado si Martínez no hubiera alcanzado a reaccionar. En la buseta viajaban nueve pasajeros y, según su relato, todos pudieron haber terminado involucrados en un accidente de grandes proporciones. “Si Ulises no hubiera parado, hubiéramos muerto nueve personas, diez con él. Dios nos salvó a todos”, expresó conmovido.
Ulises Martínez murió frente al volante, pero no sin antes hacer algo que sus pasajeros difícilmente olvidarán. En medio de una emergencia que avanzaba rápidamente, tuvo la lucidez para detener la buseta y sacar a sus pasajeros del peligro. Ahora, mientras sus familiares y conocidos lamentan su partida, queda también el recuerdo de ese último recorrido en el que nueve pasajeros llegaron a salvo a sus hogares porque él alcanzó a frenar.




