Lo sucedido encendió las alarmas entre las autoridades, que ya urden asignarle vigilancia policial a los camiones que transportan la preciada mercancía.
Por: Iván Peña Ropaín.
De esas conductas inhumanas que se dan en medio de tragedias se volvió a presentar en Colombia, dada esta en una de las zonas fuertemente golpeadas por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al occidente y Eje Cafetero colombiano la mañana del pasado lunes 10 de agosto y que deja, hasta la fecha, 319 personas fallecidas, 4.506 heridas, 260 desaparecidas y 364 personas rescatadas.
Ese suceso repudiable fue el saqueo del que fue víctima un tractocamión que transportaba ayuda humanitaria con destino a familias afectadas en el municipio de Buenaventura, Valle del Cauca. Según se aprecia en las imágenes que circulan en redes sociales y las que ya generan todo tipo de rechazos, decenas de personas de todas las edades se acercaron al vehículo, abrieron su puerta trasera y comenzaron a retirar a la brava productos que iban empacados en cajas, entre ellos víveres y elementos de primera necesidad que habían sido recolectados para atender la emergencia.
El hecho se tornó mayormente complicado cuando otros habitantes del lugar se montaron en la parte alta del automotor para quitar la carpa que cubría la carga y así continuar extrayendo la mercancía que, al final, no pudo llegar a su lugar de destino. Hay que anotar que al conductor y a su ayudante no les quedó de otra que bajarse del vehículo y mirar con impotencia lo que ocurría.
Esto que acaba de suceder encendió las alertas entre las autoridades competentes en las regiones afectadas, las que no solo exigen respeto por las ayudas humanitarias, sino las que ya emprender un plan de seguridad para resguardarlas y evitar que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir.
Por otro lado, además de las lamentables cifras dejadas por esta catástrofe de muertos, heridos y desaparecidos, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) cuantifica en la afectación dada en 15 departamentos y que dejó daños en 476 municipios: 153.336 familias y 282.709 personas damnificadas. En cuanto a viviendas, el fuerte movimiento telúrico ya deja un saldo de 163.492 viviendas averiadas, 31.461 destruidas y 302 edificios colapsados.




