Se trata de un sujeto al que identificaron con el nombre de Jafre Hernández Julio, quien es requerido por diversos delitos a nivel nacional e internacional.
Por: Iván Peña Ropaín.
Las rigurosas indagaciones que adelanta la Policía Nacional en Cartagena habrían llevado a identificar, en las últimas horas, a uno de los presuntos autores materiales del crimen de Gabriel Acosta Navas, el ‘barrista’ juniorista que fue asesinado con sevicia minutos después de salir del estadio Jaime Morón, en la capital bolivarense, tras ver el juego por Copa Libertadores entre Junior de Barranquilla y Palmeiras de Brasil, la noche del pasado miércoles 8 de abril.
El presunto homicida fue identificado por las autoridades policivas con el nombre de Jafre José Hernández Julio, de 24 años, a quien precisan se le aprecia en varios de los videos que muestran cómo atacaban con puñal a quien era distinguido entre sus conocidos como Gabo, hecho de sangre acaecido a varias cuadras del estadio cuando tomaba rumbo hacia su casa.
Este sujeto, que habría sido uno de los que acabó con la vida de este barranquillero de 31 años y quien residía en Cartagena desde años atrás, ya era requerido por la justicia nacional y, además, era buscado a nivel internacional.
En las informaciones que se han conocido en torno a la individualización de Jafre, se le reseñó gracias al análisis detallado de varias horas de grabaciones de cámaras de seguridad, no solo de las inmediaciones donde ocurrió el crimen, sino en zonas aledañas, así como a través de videos difundidos en redes sociales que muestran la forma salvaje con la que atacan a Gabo, unos tres a cuatro individuos, quienes serían ‘barristas’ del Real Cartagena.
La Policía Metropolitana de Cartagena informó que, por la ubicación de Jafre José Hernández Julio, se ofrece una recompensa de 20 millones de pesos.
Recordemos que Gabo fue reseñado por ser líder de la ‘barra brava’ del Rojiblanco conocida como La Banda de Los Kuervos, pero de una facción popular futbolera radicada en la Heroica. Dicen que había sufrido amenazas de muerte con anterioridad y que asistir al partido lo iba a convertir en objetivo de ‘barras’ contrarias, más exactamente del Real Cartagena, lo que dejó ver el hoy occiso en unos chats de WhatsApp que se ventilaron en redes sociales, pero al final decidió ir al Jaime Morón a ver el que terminó siendo el último juego de su equipo amado.





