“Con el que más me he reído es ese en el que usan mi cara en un dictador chino. Lo utilizo mucho con mis amigos”, respondió cuando le preguntaron cuál era el meme sobre él que más le gustaba, refiriéndose a Mao Tse-Tung, fundador de la República Popular China (RPCh) en 1949.
Por: Iván Peña Ropaín.
Se le terminó saliendo de las manos la broma al jugador francés Kylian Mbappé, quien, con un comentario que hizo entre risas sobre un meme, armó una marea furiosa en su contra desde China, país donde no cayó nada bien la referencia humorística a la imagen de un “dictador chino”, que circula en redes sociales con el rostro del futbolista francés superpuesto al de Mao Tse-Tung.
La reacción no se hizo esperar y ya golpeó tanto las transmisiones del fútbol español como los negocios publicitarios del atacante, pues la televisión estatal china suspendió las retransmisiones de los partidos de LaLiga española y de los encuentros relacionados con el atacante de 27 años, además de retirar en la nación asiática anuncios y videos protagonizados por el jugador.
La medida, reportada por medios locales, entró en vigor la noche del pasado lunes 26 de octubre, pocas horas después de que diera una respuesta que parecía inofensiva en una entrevista. Y la factura no quedó solamente en la pantalla. Las compañías chinas Dongpeng Beverage Group, Mengniu y Milkground anunciaron el fin de sus acuerdos comerciales con el delantero, alegando su rechazo a comportamientos que puedan herir los sentimientos nacionales. Las empresas no detallaron los valores de los contratos ni cuánto dinero dejará de recibir Mbappé por estas rupturas. Entretanto, tampoco está claro si la suspensión televisiva afectará el acuerdo de distribución digital de LaLiga que se había anunciado hasta la temporada 2029-2030.

Ante la tormenta, LaLiga salió a apagar el incendio y lamentó la ofensa que los comentarios del francés causaron entre los aficionados chinos. Su presidente, Javier Tebas, también ofreció disculpas y recalcó que las declaraciones fueron realizadas a título personal. El propio Mbappé publicó un mensaje en francés, inglés y chino, reconoció que su comentario fue imprudente y pidió perdón a quienes se sintieron heridos, asegurando que respeta al pueblo chino y su historia.
La polémica deja a Mbappé frente a una lección que va más allá de los goles, los títulos y las cifras millonarias: en el fútbol global, una broma puede tener consecuencias comerciales y diplomáticas inesperadas. Aunque el jugador no mencionó expresamente a Mao por su nombre, el meme que acompañaba la conversación hacía reconocible la referencia. Ahora, mientras intenta cerrar el capítulo con sus disculpas, queda por ver si estas serán suficientes para recomponer una relación que ya sufrió un golpe en la televisión y en el mercado publicitario chino.




