Ese “detallito” fue el que más factura le pasó a Junior en los partidos que ha disputado desde hace tiempo, especialmente en este cierre de temporada, cuando la defensa del equipo barranquillero volvió a quedar en evidencia ante los centros por arriba.
Por: Iván Peña Ropaín.
Pese a que hay quienes señalan que Junior de Barranquilla aún tiene vida si gana los tres partidos que le restan en la fase regular de la Liga Betplay-II 2026, eso sí, siempre y cuando se le den muchos resultados a favor, hay que ser claros en que lo mejor es pensar desde ya en armar un buen proyecto para 2027, cuando se jugará una nueva edición de la Copa Libertadores.
Pero, más allá de lo anterior y de las esperanzas que, sin dudas, aún no perderá uno que otro juniorista por ahí, hay que sincerar que la realidad actual del Tiburón se resume en un equipo que no juega a nada, que no tiene una idea sólida y en el que muchos de sus jugadores se ven desgastados. Eso, sumado a otros “detallitos más”, llevó a que el equipo hiciera una paupérrima defensa del bicampeonato que acaba de conseguir en la Liga.
Entre los principales aspectos que llevaron a la debacle del equipo, que terminará dirigiendo en este 2026 el uruguayo Mario Sebastián Viera, está su debilidad defensiva, que también dijo “presente” la noche del martes anterior en el empate 1-1 frente a Boyacá Chicó, en La Independencia de Tunja. Ese resultado sepultó cualquier posibilidad palpable de meterse entre los ocho, aunque su eliminación ya se venía decantando.
El gol que recibió el cuadro barranquillero al minuto 62 y que lo condenó al empate fue producto de un tiro de esquina. Entre los dos centrales, un jugador del Ajedrezado le ganó la posición y, principalmente en el salto, a quien debía marcarlo o, al menos, estorbarlo: Jermein Peña.
Este fallo, que el Tiburón viene padeciendo desde temporadas atrás, no es responsabilidad de un solo jugador, sino una falencia colectiva que no se ha podido corregir, llegue quien llegue. Sin embargo, en este cierre de 2026, las deficiencias en el juego aéreo de la zaga ‘rojiblanca’ fueron más evidentes, un problema que deberá ser de los primeros en corregirse de cara al próximo año.




