“Los grandes resultados rara vez llegan por una acción extraordinaria, llegan por la disciplina de repetir el esfuerzo sin aplausos”.
Columna de opinión por: Carlos Espinosa Osorio
El ‘Cucho’ Hernández, en el debut de Colombia vs. Uzbekistán, le regaló al pueblo colombiano una cátedra sin tablero. Su actuación no solo habló de talento. Habló de determinación y de toma de decisiones en situaciones difíciles. Habló de lo que significa insistir, persistir y nunca desistir.
De seguir una jugada más cuando las piernas pesan. De estirarse un poco más cuando el balón parece perdido. De no dar una pelota por perdida aunque todo indique lo contrario. Y, sobre todo, de dar la milla de más cuando el equipo lo necesita.
Esa imagen del Cucho es un manual para Colombia. En los equipos, en las empresas y en la vida, los grandes resultados rara vez llegan por una acción extraordinaria. Llegan por la capacidad de insistir cuando otros ya se detuvieron. Llegan por la disciplina de repetir el esfuerzo sin aplausos.
La persistencia no garantiza el éxito. Pero sin persistencia, el éxito casi nunca llega. El Cucho no hizo magia: hizo lo difícil fácil a punta de carácter. Y ese es el mensaje que hoy necesita el país. Gracias, Cucho, por recordarnos que el camino es no rendirse.




