El operativo frena un presunto fortalecimiento armado de la estructura armada ilegal, según las autoridades.
Lo que para las autoridades representa una de las operaciones más contundentes del año contra las disidencias de las FARC dejó al descubierto un arsenal capaz de abastecer múltiples acciones violentas. En Yumbo, Valle del Cauca, una operación conjunta entre la Policía Nacional, el Ejército y organismos de inteligencia terminó con la incautación de un enorme cargamento de guerra que, según el Gobierno nacional, estaba al servicio de la estructura criminal liderada por alias Iván Mordisco.
El balance fue entregado por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien calificó el resultado como un golpe estratégico contra las capacidades armadas y terroristas de esa organización ilegal con presencia e influencia en departamentos del suroccidente colombiano.
Lo encontrado durante la intervención evidencia el nivel del poder de fuego que, presuntamente, buscaba fortalecer esa estructura criminal: 26 fusiles, siete drones, 271 proveedores, 6.323 cartuchos, 292 granadas y 202 artefactos explosivos improvisados (AEI).

Más allá del volumen del material, uno de los aspectos que más llamó la atención fue la presencia de drones y centenares de explosivos improvisados, elementos que en los últimos años han sido asociados por las autoridades con nuevas modalidades de ataque y acciones ofensivas contra la Fuerza Pública y zonas pobladas.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa, este arsenal tenía como objetivo reforzar operaciones criminales en regiones como Cauca, Valle del Cauca y Nariño, territorios donde históricamente persisten disputas armadas, economías ilegales y presión sobre comunidades rurales.
Desde el Gobierno sostienen que esta operación no solo representa una afectación logística para la estructura ilegal, sino que también podría haber evitado futuras acciones violentas.
“Cada fusil, granada y explosivo que sacamos de circulación es una amenaza menos para los colombianos”, expresó el ministro Pedro Sánchez al destacar el trabajo coordinado entre las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los organismos de inteligencia.

El operativo se suma a la estrategia de presión que mantienen las autoridades contra estructuras armadas ilegales en distintas regiones del país, mientras continúan las labores para identificar rutas de abastecimiento, responsables del almacenamiento del material y posibles conexiones con otros frentes criminales.
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para denunciar cualquier actividad sospechosa a través de las líneas oficiales y colaborar con información que permita anticipar riesgos contra la población civil.




