El uniformado sobrevivió a una grave lesión durante una operación en el Cauca gracias a la valentía de sus compañeros.
En el marco de la conmemoración de los 135 años de la Policía Nacional de Colombia, bajo el lema “135 años, patrimonio vivo de los colombianos”, la Institución rinde homenaje a las historias que reflejan el coraje, el sacrificio y la hermandad que distinguen el servicio policial. Una de ellas es la del patrullero Damián Enrrique Páez Olmos, un uniformado cuya vida fue marcada por una difícil experiencia operacional que fortaleció aún más su vocación de servir a los colombianos.
Corría el año 2018 cuando el entonces integrante del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) cumplía una misión en el departamento del Cauca. En medio de una intervención operacional y de los disturbios que enfrentaba la unidad, una explosión provocada por una “papabomba” lesionó su tobillo y, segundos después, el impacto de una roca le ocasionó una fractura de tibia en tres partes.

Mientras permanecía herido sobre una camilla y bajo una amenaza constante, tres de sus compañeros decidieron exponer sus propias vidas para proteger la suya. Utilizando sus escudos como barrera frente a nuevos artefactos y ataques, lograron evacuarlo hasta una zona segura.
Fue en ese momento cuando escuchó una frase que jamás olvidaría: “Entramos todos, salimos todos”. Aquellas palabras se convirtieron en un símbolo de la hermandad policial y en una muestra del compromiso inquebrantable que existe entre quienes visten el uniforme de la Policía Nacional de Colombia.

Pero además del dolor físico y la incertidumbre por su recuperación, el patrullero enfrentaba otra preocupación. En casa lo esperaban su esposa y su hijo de apenas cinco años, quienes se convirtieron en su principal motivación para superar los difíciles meses de tratamiento y rehabilitación.
Las lágrimas que brotaron durante aquellos momentos no eran únicamente consecuencia de las heridas: “Mis lágrimas eran de dolor, pero también de amor por la patria. Pensaba en mi familia, en mi hijo, en mis compañeros y en el honor de seguir sirviendo a Colombia”, recuerda.
Tras un exigente proceso de recuperación, Damián logró regresar a la institución. Hoy continúa aportando su experiencia y vocación desde el Grupo de Comunicaciones Estratégicas del Departamento de Policía Atlántico, donde trabaja para visibilizar las historias de hombres y mujeres que diariamente entregan lo mejor de sí por la seguridad y convivencia de los colombianos. “Cambié el escudo por una cámara, pero mi misión sigue siendo la misma: servir a Colombia”.

A través de su historia, la Policía Nacional exalta a quienes han enfrentado la adversidad sin renunciar a sus principios, demostrando que el verdadero valor no solo se encuentra en el servicio operacional, sino también en la capacidad de levantarse, seguir adelante y continuar sirviendo a la comunidad.
En los 135 años de la Policía Nacional de Colombia, la historia del patrullero Damián Enrrique Páez Olmos recuerda que la mayor fortaleza de la institución está en su gente, en el compañerismo que salva vidas y en la convicción de que ningún policía está solo.





