El pronunciamiento del organismo defensor de derechos humanos se da unos días después del operativo que dejó 24 disidentes de las FARC abatidos en Guaviare.
La Defensoría del Pueblo lanzó un contundente llamado de atención tras los recientes operativos militares contra estructuras armadas ilegales, en medio de una semana marcada por la muerte de decenas de integrantes de grupos disidentes, incluidos dos menores de edad.
El organismo advirtió que la lucha contra los grupos armados debe mantenerse dentro de los límites que impone la Constitución y el respeto por los derechos humanos.
“El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel”, señaló la defensora del Pueblo, Iris Marín.
El pronunciamiento llega días después de un bombardeo en el que fueron abatidos 24 integrantes de una estructura disidente bajo el mando de alias Iván Mordisco, según información entregada por el Gobierno nacional. El operativo generó además cuestionamientos por la presencia de menores entre las personas fallecidas.
La Defensoría reconoció que enfrentar militarmente a los grupos armados ilegales y proteger a la población constituye un deber del Estado. Sin embargo, recordó que incluso en escenarios de confrontación existen límites y que “la dignidad humana no desaparece con la muerte”.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la utilización de imágenes de cuerpos durante declaraciones públicas hechas por el presidente Abelardo de la Espriella. Para el organismo, no se debería normalizar que personas fallecidas sean utilizadas como parte de la “escenografía” de una intervención oficial ni que la muerte sea convertida en una manera de exhibir autoridad.
“Colombia conoce demasiado bien lo que ocurre cuando los cuerpos, la humillación y el miedo se utilizan para enviar mensajes de dominio”, advirtió la defensora, al considerar que ese no puede convertirse en el lenguaje utilizado por las instituciones del Estado.
El organismo cerró su pronunciamiento con un mensaje sobre los límites que, a su juicio, deben marcar la diferencia entre el Estado y los grupos que combate: “La fortaleza del Estado no está en parecerse a quienes combate, sino en conservar sus límites”.
Para la Defensoría, la verdadera autoridad se demuestra protegiendo a la población, haciendo cumplir la ley y preservando la dignidad humana incluso frente a quienes la han desconocido.




