El adolescente fue ultimado por sujetos en moto en el barrio Nuevo Horizonte.
La violencia volvió a sacudir las calles del barrio Nuevo Horizonte el pasado martes 28 de abril. Mateo Andrés Pérez Vidal, un joven de apenas 15 años, perdió la vida en un ataque armado ocurrido en la carrera 57 con calle 6C, a pocos metros de la cancha de fútbol del sector.
Mateo, quien se había retirado de sus estudios, ocupaba su tiempo en el oficio que aprendió de su padre: la mecánica. Entre herramientas, motores de motocicletas y el desarme de bicicletas, transcurrían sus días.
Según relata su abuelo, Jackson Enrique Romero, el joven solía andar solo, desmintiendo versiones que lo vinculaban con malas compañías. “Hacía sus cosas, trabajaba arreglando motos, carros, bicicletas, así andaba él, pero solo”, afirmó el familiar con tono melancólico.
En medio de la entrevista, Jackson recordó que la tarde del martes pasó cerca de la casa de su nieto en el barrio Nuevo Horizonte. Sin embargo, decidió no detenerse porque debía llevar un regalo a otro nieto que estaba de cumpleaños. Apenas 15 minutos después de haber pasado por ahí, recibió la llamada que ningún familiar quiere contestar: a Mateo lo habían asesinado.
El joven alcanzó a ser trasladado a un centro asistencial en el municipio de Soledad, pero la gravedad de las heridas le arrebató la vida a eso de las 5:00 p. m.
Jackson recuerda a su nieto como un joven que, aunque tenía un carácter fuerte (era “groserito”, en sus palabras), mantenía un respeto sagrado por su abuelo. En su último encuentro físico, hace unos 15 días, compartieron un almuerzo donde Jackson le dio el que sería su último consejo: “Respeta y cuida a tu mamá”. Mateo, con la humildad que reservaba para su familia, solo asintió diciendo: “Sí abuelo, yo sé que es así”, recuerda el hombre.
Hasta el momento, no se reportan capturas por este hecho de sangre. Las autoridades investigan los móviles de este crimen que hoy enluta a una familia de Soledad.




