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¡Deportivo Pereira habría perdido el reconocimiento deportivo!

El apodado Grande Matecaña será el próximo rival del Junior de Barranquilla por la fecha 4 de la Liga-II, este lunes 10 de agosto en el Romelio Martínez. ¿Qué pasará?

Por: Iván Peña Ropaín.

Cuando se habla de crisis en el fútbol profesional colombiano, por lo general muchos futboleros solo piensan en malos resultados dentro de la cancha, problemas económicos o peleas dirigenciales. Pero hay algo que habría acabado de ocurrir y que trasciende todo lo anterior: el Deportivo Pereira habría perdido el reconocimiento deportivo y habría quedado inhabilitado para jugar, recibiendo un golpe que sacude los cimientos de una institución histórica del rentado criollo, la cual ha quedado campeona en una ocasión.

La supuesta determinación, adoptada por el Ministerio del Deporte, que aún no emite la correspondiente resolución, deja al conocido como Grande Matecaña en una compleja situación jurídica y deportiva, encendiendo las alarmas entre sus hinchas, quienes jamás imaginaron ver a la institución, campeona de la Liga colombiana en 2022 frente al Independiente Medellín, atravesando un episodio de esta magnitud.

Porque una cosa es pelear por no descender o sufrir en la tabla de posiciones, y otra muy distinta es quedar envuelto en un problema que toca directamente la posibilidad misma de competir en cualquier torneo nacional o internacional.

La noticia cae como un baldado de agua fría sobre una afición que hace apenas unos años celebraba la conquista de la primera estrella de su historia y veía a su equipo competir en la Copa Libertadores. Hoy, en cambio, la conversación gira alrededor de documentos, trámites y decisiones administrativas.

Ahora, la dirigencia del Deportivo Pereira tendrá que moverse con rapidez para intentar revertir esta situación y evitar consecuencias mayores. Porque en el fútbol colombiano abundan las promesas, sobran los discursos y nunca faltan los culpables, pero al final quienes terminan pagando los platos rotos son los hinchas, esos que acompañan al equipo en las buenas, en las malas y, como en este caso, también en las oficinas.

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