Lo cierto es que el comunicado terminó compitiendo, al menos mediáticamente, con una noche que parecía destinada exclusivamente a la Pulga, poniendo nuevamente a CR7 en el centro de los focos.
Por: Iván Peña Ropaín.
La rivalidad deportiva que durante más de 15 años mantuvo expectantes y en vilo a los futboleros de todo el mundo entre el argentino Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo parece tener todavía capítulos por escribir. Y uno de ellos, aparentemente, se produjo el pasado martes 6 de octubre, precisamente cuando la atención del mundo deportivo estaba puesta en el último partido de la Pulga con la camiseta de la Selección Argentina, en Buenos Aires.
Mientras el “Messías” se preparaba para vivir una fecha histórica en su carrera, en el estadio Monumental, donde más de 85.000 almas se reunieron para despedirlo después de más de dos décadas defendiendo a la Albiceleste, el Bicho decidió romper su silencio sobre la polémica que protagonizó con su selección, Portugal, y su actual técnico, su compatriota Jorge Jesús.
El futbolista portugués, quien, a diferencia del argentino, no ha decidido aún retirarse de su combinado nacional, publicó una extensa carta en sus redes sociales en la que explicó las razones por las que abandonó la concentración de su selección, después de sentirse traicionado por el incumplimiento de un acuerdo que, según su versión, había alcanzado con el entrenador. Ronaldo también pidió disculpas a los aficionados y compañeros, aunque dejó claro que continúa dispuesto a competir y ganar con la principal camiseta de su país.
Hasta ahí, podría tratarse simplemente de un futbolista aclarando una polémica que venía arrastrando desde días atrás. No obstante, para todo aquel que le pone malicia a las cosas, hubo un detalle curioso que hizo levantar la ceja a más de uno, principalmente si es argentino: ¿por qué precisamente ese día?
La crisis de Cristiano con Jorge Jesús no comenzó ese martes. Quien es considerado por los “Bicho Lovers” como el mejor de todos los tiempos había abandonado la concentración varios días antes, después del episodio relacionado con el partido ante Noruega. Incluso, Portugal ya había afrontado sus compromisos posteriores sin su máxima figura. Es decir, el también conocido como Comandante tuvo otros momentos para ofrecer su versión, pero escogió el día en que su eterno rival vivía una de las jornadas más importantes de su carrera.
Y ahí apareció inevitablemente la comparación. Messi tenía reservado el Monumental, las lágrimas, los homenajes, el último himno y una despedida a la altura de una carrera monumental. Cristiano, por su parte, puso sobre la mesa un comunicado de gran extensión en el que volvió a colocar su nombre en el centro de la conversación futbolística mundial.
¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Una decisión perfectamente calculada? Esa es la pregunta que comenzó a circular y que difícilmente tendrá una respuesta definitiva. Lo cierto es que el comunicado terminó compitiendo, al menos mediáticamente, con una noche que estaba diseñada para ser exclusivamente de Messi. Incluso, algunos analistas cuestionaron que Ronaldo escogiera justamente esa fecha para hacer pública su versión, interpretando que la coincidencia no parecía accidental.




