Simultáneo a todos los trabajos, también se observan los de la fachada, la cual corresponde a una estructura envolvente y bioclimática de paneles de aluminio de alta tecnología, los cuales tendrán los colores característicos del Junior.
Por: Iván Peña Ropaín.
En una reciente toma aérea que le efectuaron al estadio Metropolitano Roberto Meléndez, el que el alcalde Alejandro Char denomina el “Supermetro”, se observa cómo avanzan las obras y cómo quedó tras la puesta en escena de la última gradería que compete al proceso de ampliación.
En la imagen, que se viraliza en redes sociales, se aprecia que, como en muchos de los modernos estadios europeos, aunque también en algunos pocos que hay en Sudamérica, la cancha estará a poca distancia del ojo del espectador, lo que llevará también a que el aliento de la hinchada ‘tiburona’ lo sientan los jugadores del Junior con mayor fragor.
Recordemos, este agrandamiento constará de la puesta de cerca de 22 mil sillas, 10.800 retráctiles para brindar mayor comodidad a los asistentes. Aumentará la capacidad para los partidos de fútbol: se pasará de un aforo de 45 mil y pico de espectadores a más de 65 mil, y para los shows musicales quedará de un poco más de 75 mil.
Semanas atrás, la grama de última tecnología ya había sido instalada en el Metro, por lo que ahora vendrá la colocación de las sillas y las demás labores en los distintos puntos del estadio, que seguirá siendo el más grande de Colombia, como la fachada, por ejemplo.
Se espera que para comienzos de noviembre esté listo el escenario, porque será la sede de la final de la Copa Sudamericana 2026, prevista para el sábado 21 de noviembre, hecho deportivo que demarcaría la inauguración oficial del “Supermetro”.
Lo importante será que, una vez esté listo en su totalidad este epicentro futbolero, que seguirá siendo el mejor de Colombia, el barranquillero apele a la cultura ciudadana para cuidarlo, con el fin de que este se mantenga reluciente en todo momento y que no pase como se veía muchas veces con el Metropolitano, cuando hasta los propios hinchas de Junior deterioraban las sillas, rayaban sus paredes y hasta destruían sus baterías sanitarias, entre otros actos más de incultura.




