Ese equipo antioqueño se expone a una némesis por parte de Conmebol, que prohíbe el empleo de pólvora. Ese organismo impone duras sanciones económicas y suspensión de la plaza.
Por: Iván Peña Ropaín.
Todo un caos por la violencia y empleo de pólvora se vivió la noche del jueves en el interior del estadio Atanasio Girardot, donde Independiente Medellín recibía al Flamengo de Brasil por la fecha 4 del grupo A de la Copa Libertadores.
En lo que fue un evidente hecho premeditado, como protesta por la eliminación que sufrió el DIM el fin de semana pasado por la Liga Betplay-I 2026, los integrantes de la ‘barra brava’ del rojo paisa que se sitúan en la gradería norte comenzaron a encender pólvora, lo que la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) tiene prohibido en los torneos que organiza.
A la densa humareda que se formaba, acompañada del fuego vivo que se apreciaba por la cantidad de elementos encendidos, se aunó la violencia que comenzaron a profesar los ‘barristas’, por lo que tuvieron que llegar hasta ese sector uniformados del Esmad de la Policía Nacional para repeler a los revoltosos.
La situación se tornó más compleja cuando algunos ‘barristas’ intentaron ingresar a la zona que separa el terreno de juego de la tribuna, lo que obligó a que el árbitro central del cotejo, el uruguayo Andrés Matonte, suspendiera el partido por falta de garantías y conminara a los dos planteles para que se adentraran a los vestuarios.
El cotejo se detuvo cuando apenas iban 4 minutos de la primera mitad, pudiendo una vez más la violencia que emana de las ‘barras bravas’, que, pese al caos que siembran, nunca reciben una némesis con contundencia por parte de los clubes cuando se dan este tipo de alteraciones del orden público.




