El atentado presuntamente iba dirigido contra otro hombre conocido bajo el alias de Mequesito, que sería integrante de la banda criminal los Pepes.
Nuevos detalles conocidos sobre el asesinato de Jairo Enrique de la Hoz Vergara, ocurrido en el barrio La Luz, de Barranquilla, apuntan a una conclusión tan dolorosa como indignante: el joven de 24 años, dedicado al oficio de cotero, al parecer no era el objetivo del ataque sicarial que acabó con su vida.
Las investigaciones adelantadas por las autoridades indican que el atentado registrado en la carrera 22 con calle 5 habría estado dirigido contra un presunto integrante de la estructura delincuencial los Pepes que residiría en el inmueble frente al cual se encontraba la víctima al momento de los hechos.
Jairo Enrique fue asesinado la tarde del pasado miércoles, cuando un hombre armado llegó al lugar y abrió fuego en repetidas ocasiones. El joven recibió 11 impactos de bala en diferentes partes del cuerpo y murió en el acto, ante la mirada atónita de residentes y familiares que no lograban comprender lo ocurrido.
Sin embargo, el rumbo de la investigación cambió en las últimas horas. De acuerdo con información recopilada por la Policía Nacional, todo indica que los disparos iban dirigidos a otra persona relacionada con la confrontación que sostienen las bandas criminales los Costeños y los Pepes por el control de actividades ilícitas en distintos sectores del suroriente de Barranquilla.
Las autoridades han sido enfáticas en señalar que Jairo Enrique no registraba antecedentes judiciales ni tenía vínculos conocidos con organizaciones delincuenciales. Por el contrario, era un trabajador conocido en la zona por desempeñarse como cotero, razón por la cual la principal hipótesis es que terminó convertido en una víctima colateral de una guerra criminal ajena a su realidad.
Este hallazgo ha incrementado la indignación entre familiares, amigos y habitantes de La Luz, quienes reclaman justicia y cuestionan que ciudadanos inocentes continúen pagando con sus vidas las consecuencias de las disputas entre estructuras delincuenciales.
“Era un muchacho trabajador, no tenía nada que ver con esos problemas”, comentaron vecinos del sector, aún impactados por la forma violenta en que ocurrió el crimen.
Mientras los investigadores avanzan en la identificación y ubicación del responsable del ataque, el caso de Jairo Enrique vuelve a poner en evidencia una realidad que preocupa cada vez más a las comunidades barranquilleras: la creciente cantidad de personas ajenas al mundo criminal que terminan atrapadas en medio de las confrontaciones entre bandas.
Ahora la expectativa está puesta en los resultados de la investigación y en que las autoridades logren establecer plenamente quién ordenó y ejecutó el atentado que terminó arrebatándole la vida a un joven que, según todo indica, estaba en el lugar equivocado cuando se desató la violencia.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




