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A Junior le cayó la “gota fría” en Valledupar: perdió y podría acabar colero al final de esta fecha

Su próximo compromiso será por la fecha 11 en Bogotá frente a Fortaleza, el domingo 20 de septiembre, desde las 2:00 p. m.

Por: Iván Peña Ropaín.

Junior de Barranquilla parece que comenzó a escribir “su crónica de una eliminación prematura anunciada”, pues la noche de este sábado cayó 1-0 ante Alianza de Valledupar, en el estadio Armando Maestre Pavajeau, y se hundió más en la tabla de posiciones de la Liga Betplay-II, siendo ahora el penúltimo (19) con tan solo 3 puntos, mientras que su rival, que era el colero, sumó 5 y ascendió a la 18. El de Quilla podría caer al último lugar al final de esta jornada 10 si Deportivo Pasto vence al América este lunes.

El primer tiempo en el escenario vallenato empezó dilucidándose con el gol tempranero que recibieron los dirigidos por Mario Sebastián Viera, a quien se le vio arrugar la cara y como preguntándose: “¿En qué me metí?”. Esa diana en contra la percibieron al minuto 4, a través de Ever Meza.

La desatención defensiva del Rojiblanco, sí, otra vez, le pasó la factura de cobro, cuando se dejaron cabecear en el corazón del área un centro de esquina, dando la bola en un jugador de la franquicia de Barranquilla y quedando el rebote cerca del área pequeña, solo para que Meza le diera un zapatazo rasante y la embocara.

Percibiendo el 1-0, el Tiburón se volcó con todo arriba para buscar rápido la paridad. Produjo varias escaramuzas en corto tiempo, pero sin solvencias al pisar las 16 con 50 defendida por el golero Eduar Esteban.

Corriendo el reloj del central bogotano Steven Camargo, el elenco ‘quillero’ propició otras que llevaron verdadero peligro al arco del Alianza, con un cabezazo de Daniel “el Cacha” Rivera y dos disparos fuertes de Cristian Barrios y Jannenson Sarmiento, pero los que fueron muy bien atajados por Esteban.

Hasta el minuto tres de reposición, cuando se escuchó el pitazo final, la divisa barranquillera fue la que terminó proponiendo la ofensiva, manejando la esférica y colocando en cancha la intensidad. Empero, nada de nada al final en esa primera parte.

El entrenador Viera salió en este, su segundo partido dirigiendo al cuadro ‘currambero’, con el siguiente onceno titular, integrado por Mauro Silveira en el pórtico; Edwin Herrera, Yeison Suárez, Jermein Peña y Daniel Rivera en la defensa; Juan David Ríos y Jesús Rivas en medio de contención; Jannenson Sarmiento, Cristian Barrios y Bryan Castrillón en medio generativo, y Guillermo Paiva en la delantera.

La segunda parte en el Armando Maestre Pavajeau de Valledupar inició tal cual acabó en la etapa anterior, con un Junior de Barranquilla encima por el urgido empate, mientras el Alianza, resguardado atrás, sabía que obtenía momentáneamente tres unidades que los estaban sacando del fondo de la tabla de posiciones.

El ‘profe’ Viera para esa etapa complementaria salió con dos modificaciones, ambas posicionales: el volante Harold Rivera por su sinónimo de Rivas y el atacante Francisco Fydriszewski por Paiva. Desarrollándose el cotejo, al 63’, metió a Teófilo Gutiérrez por Barrios y Déiber Caicedo por Sarmiento, tratando de buscar el timonel uruguayo mayor claridad para romper el bloque defensivo que tenían los vallenatos.

Adentrándose al 70’, el dueño de casa quedó con 10 hombres ante la injusta expulsión, hay que reconocerlo, del jugador Jildrey Lasso, quien, en una plancha para sacarle la pelota a Peña en una disputa, por la inercia le terminó golpeando el tobillo, sin mala intención; como mínimo, era amarilla, pese a que Peña estuvo en duda de seguir, pero continuó en cancha.

Luego, casi en los 80, Sebastián Viera siguió moviendo su banco al darle paso al delantero juvenil José Munive por el lateral Herrera, jugándosela con una línea de tres en la zaga defensiva. Lógico, se agotaba el tiempo y se debía empatar.

Pero cuando la nueva idea de juego planteada por Viera comenzaba a tomar forma, los disturbios protagonizados por los hinchas de Junior situados en la tribuna oriental, que desencadenaron enfrentamientos con los miembros del Esmad de la Policía Nacional, llevaron a que el réferi Camargo decidiera suspender momentáneamente el partido por falta de garantías, mandando a los jugadores a los vestuarios. El mismo duró paralizado por casi media hora, mientras la Policía desocupaba la gradería de la discordia, la que quedó solitaria posteriormente.

Verificando las garantías para reanudar el duelo entre estos dos clubes costeños, el silbante de Bogotá volvió a llevarse su silbato a la boca y a pitar desde el minuto 80, comenzando todo con un susto de los locales en el arco de Silveira. Cogieron fríos a los de Barranquilla, lo que pasó dos minutos después tras cobro de un tiro de esquina y cabezazo del central Jesús Figueroa, que pasó cerca del horizontal.

Empero, cuatro minutos después, se vino otra de Alianza de Valledupar, que estaba haciendo lo que no había hecho en gran parte del choque: ser el propositivo. En una contra, Charly Villegas quiso definir en solitario contra Silveira, pero le cerró bien el Cacha. Aunque, en el remate que sacó acto seguido, se la tapó bien abajo el guardameta del Tiburón; no sentían que tenían un hombre menos los de la capital del vallenato.

Y siendo más el equipo local, se esfumaron los seis minutos que dieron de prórroga, viéndose caras largas entre los jugadores de Junior de Barranquilla y de su entrenador, quedando en el ambiente si la cuestión era de técnico o de jugadores.

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