“Nos pedían la cédula y nos hacían levantar las camisetas en la previa de Junior-América”.
Por: Iván Peña Ropaín.
Las escenas violentas vistas en escenarios como el Campín de Bogotá, el Atanasio Girardot de Medellín y el Pascual Guerrero de Cali relacionadas con hinchas “cazando” en las graderías a personas que no porten la camiseta del equipo local, se vivió la noche de este domingo 20 de febrero en los minutos finales del primer tiempo del partido que sostenían Junior de Barranquilla y América de Cali.
En esta ocasión el terror se apoderó de los asistentes en la tribuna Occidental Alta, la cual fue invadida por un grupo de hinchas del Junior que desde Norte Alta y Sur Alta se volaron las rejas que divide a las tres localidades e iniciaron una búsqueda ‘encarnizada’, con puñales y cuchillos en mano, de todo aquel que no tuviera puesta una prenda o algún distintivo del equipo de Barranquilla, lo que traducía que era un “hincha o barrista infiltrado” del América.
Disturbios en occidental hoy en el ‘Metro’ pic.twitter.com/tJdxaa4XDs
— SoloJunior (@SOLO_JUNIOR) February 21, 2022
Ante las imágenes de los desadaptados accediendo a dicho sector del estadio y tras observarse las primeras agresiones contra quienes se convirtieron en objetivo bélico de los barristas junioristas, una estampida de personas, muchos de ellos con sus hijos menores de edad cargados y otros agarrándolos fuertemente por los brazos, intentaban huir despavoridamente; los situados en Occidental con cercanías a Norte se alejaban hacia los lados de Sur y se topaban con la misma beligerancia; igual pasaba con los que estaban en proximidades de Sur que se encaminaron hacia los lados de Norte.
Otros con más suerte lograron salir rápido de la gradería al hallarse situados cerca de las zonas de acceso y salida.
Puñaladas iban y venían entre los vándalos que dicen llamarse “hinchas” del Junior y aquellos que fueron señalados de ser americanos, dejando como saldo tres personas heridas, entre ellas, un supuesto hincha rival con una lesión en su espalda. Se apreciaron niños y mujeres llorando al quedar atrapados en medio de la trifulca, personas sin saber para dónde ir con sus hijos menores de edad que aterrorizados no entendían lo que sucedía.
Todo un caos vivieron los asistentes de esa tribuna que sí van al estadio a disfrutar de un partido de fútbol como debe ser: con alegría, paz y como un momento de esparcimiento entre familiares y amigos, o con el fin de llevar a sus hijos a quienes desde temprana edad les empieza a llamar la atención este deporte.
Libardo Agudelo, uno de los presentes en la tribuna del tropel, relató sobre lo sucedido: “Indudablemente, falló la logística en esa zona del estadio. Solo había cuatro policías custodiando Occidental, tanto por el lado que colinda con Norte como el que da para Sur”.
Fuerte altercado entre hinchas del America y Junior de Barranquilla.
— La Página Rojiblanca (@LPRojiblanca) February 21, 2022
3 hinchas visitante violaron la seguridad del estadio Metropolitano. pic.twitter.com/NZTq0kVTFm
Es bien sabido que el área de Occidental Alta en proximidad con Norte siempre es dispuesta para las barras visitantes, pero en esta ocasión no se permitió el ingreso de las barras ‘escarlatas’, pero sí había muchos “infiltrados” vestidos con prendas neutrales, por lo que contar solo con dicho número de uniformados, tal como lo relató el aficionado Agudelo, propició a que barristas de Junior se volaran las rejas y accedieran fácilmente a esa localidad que es una de las más caras del estadio y a la que por lo general, entran familias completas a disfrutar del espectáculo deportivo, a la que acceden hasta niños desde los cinco años.
“Había muchos barristas del América camuflados y cuando se acaba el primer tiempo, se observó barristas de Junior que de Sur y Norte se brincaban para irse a pelear con puñales en mano contra los que consideraban infiltrados del América. Después de eso todo fue pánico. Yo estaba con mi hijo y un amigo que también llevó a su hijo. La cosa se complicó más porque estábamos en Occidental cerca a Norte y cuando corrimos hacia Sur, nos encontramos con el mismo panorama. Quedamos en medio de una batalla campal”, agregó Libardo Agudelo.
🏟️ ¡Inaceptables escenas en el Metro! 😠
— ComuTricolor (@ComuTricolor) February 21, 2022
Barras bravas del Junior de Barranquilla estaban "cazando" hinchas del América en el Metropolitano y atacaban todo a su alrededor. Reportan al menos tres heridos. ¿Y la Policía? Bien, gracias 👮♂️🙄
Vía: @SaraZuigapic.twitter.com/UjQBTCLKWU
Otros testigos, que pidieron reservar su identidad, señalaron que en medio de los desmanes una persona fue agredida con una botella de licor, así como otros resultaron golpeados con latas de cerveza y gaseosa, situaciones que pondrían en tela de juicio el sistema de seguridad del estadio, puesto que está rotundamente prohibido en los estadios del país la comercialización de bebidas alcohólicas en envases de vidrio, principalmente, ya que este se podría convertir en un arma letal al momento de alguna situación hostil dentro del recinto futbolístico.
¿Logística ineficiente?
Esa fue la sensación y el interrogante entre los hinchas que hicieron presencia anoche en el Roberto Meléndez, especialmente quienes estuvieron en Occidental Alta.
Cuestionaron fuertemente a la Policía Nacional y a los miembros del staff, debido a que no solo causó conmoción el no contar con un número significativo de uniformados custodiando las fronteras de la gradería Occidental, sino el que los barristas de Junior y varios de los “camuflados” del equipo caleño portaran puñales y cuchillos.
Anderson González, otro asistente al estadio, expresó: “Es una clara muestra de que las requisas cuando se ingresa al Metro no son las más óptimas. Mire usted, los de las barras de Junior de Sur y Norte entraron esas armas blancas en esos sectores donde se supone es más rigurosa la inspección policial, y en cuanto a los infiltrados del América que portaban armas blancas también, estos lo hicieron en una tribuna prácticamente familiar. Logística incompetente”, sostuvo.
Y es que en parte tiene razón el juniorista Anderson, ya que no solo es inconcebible que estos elementos ‘cortopunzantes’ pasen el filtro policial que se adelanta desde metros antes de ingresar al estadio, sino que también se haya “bajado la guardia” en un partido considerado tipo A, es decir, complejo en su seguridad por las altas posibilidades de alteración del orden público.
¿Copia de otras barras?
Según otros declarantes que quedaron en medio de los actos violentos, todo se habría desatado cuando se empezó a ver a hinchas del ‘tiburón’ caminando por toda la tribuna y chequeando a las personas para identificar a los que considerarían como infiltrados de los ‘Diablos Rojos’.
Una mentira de 10 pisos, ayer llevé a mi hijo a su 1a vez en el metro, estabamos en occidental, asi fuimos y un policia me hizo quitar la camiseta por seguridad!En la separación de norte con occidental alta,solo habían 3 policías custodiando para que no se pasaran al otro lado. pic.twitter.com/9M0AUSYiKw
— Edwin Rincon (@eyrd0507) February 21, 2022
“Al que no le veían nada de Junior, lo empezaban a azarar”, comentó Angélica Berrío, una de las mujeres que vivió de cerca el altercado que le hizo temer por su vida.
“El caos estalló momentos en que empezaban a señalar a quienes serían de la parcialidad del visitante, conllevando esto a que de Sur y Norte otros jóvenes también del Junior se volaran las rejas y se desbocaran a atacar a los indiciados de ser americanos”, agregó la mujer, quien dijo que desde hace un año empezó a asistir a esa gradería, huyéndole a la violencia y el ambiente pesado que se ven en Sur y Norte, a las cuales acudía desde un principio.
Este modus operandis se ha visto desde años atrás en los estadios de Bogotá, Medellín y Cali, principalmente, donde las barras de Millonarios, Nacional, Dim y América de Cali colocan especies de vigías en las distintas tribunas para verificar si hay camuflados del equipo contrario que juega ese día contra su club.
Tal situaciones crean una mayor tensión cuando se enfrentan entre sí equipos de grandes hinchadas. Igualmente, si ese día no llevas puesta la camiseta de Nacional, América y Millonarios cuando jueguen en sus estadios, te conviertes en objetivo de atentado contra tu integridad física.
Hasta en las afueras de los escenarios, antes de ingresar a ver el partido, en dichas ciudades se observa pedir cédulas al que consideran que no es de la región, a la que pertenecen Millonarios, América o Nacional, principalmente. “Por ejemplo, si eres costeño, hincha de esos clubes y vas al estadio a ver a algunos de esos tres equipos que enfrente Junior, vas con prenda de vestir neutral, pero por no portar sus casacas y al confirmar que tu cédula es de la Costa, también te acarrearía que seas objeto de agresión. En fin, para que le hagas el quite a algún ataque, deberás llevar sí o sí, puesta al estadio la camiseta del club local”, expresó un hincha.

De acuerdo con testimonios conocidos, otra actuación belicosa, que es del proceder de las barras del interior y que fue aplicada en la previa del cotejo de ayer por hinchas de Junior, tuvo que ver con varias personas vestidas sin ningún emblema ‘rojiblanco’, las cuales fueron interceptadas en los alrededores del estadio y les hicieron levantar sus camisetas para verificar si portaban otra camiseta debajo con imágenes del cuadro vallecaucano o si portaban tatuajes de las ‘barras bravas’ del América de Cali.
Ya al interior del escenario, en dichas ciudades se han reportado situaciones en la que las barras locales, después de gritarles todo tipo de improperios por no tener la camiseta puesta, sacan de la gradería a la persona (s). Otros casos han sido de mayor relevancia, cuando no solo los sacan de la tribuna, sino que al catalogado encubierto de la barra rival lo golpean y hasta agraden con arma blanca.
Hasta ahora este tipo de conductas antisociales no se habían presentado en el estadio Metropolitano, no por lo menos generando una gresca como la de este domingo y menos en una tribuna en la que es muy concurrida la presencia de niños y familias, las cuales desde años atrás ingresan a Occidental Alta huyéndole a los hechos violentos y de inseguridad que años atrás se reportaban con constancia tanto en Sur como Norte.




