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Junior empató en Tunja con Chicó y escribió otra línea más en su crónica de una eliminación anunciada

Le restarán ahora al equipo ‘quillero’ tres juegos para culminar el “todos contra todos” del Clausura: frente a Llaneros, de visitante; Cúcuta, de local, y Pasto, por fuera.

Por: Iván Peña Ropaín.

Junior de Barranquilla, cuyos jugadores y cuerpo técnico seguían ilusionando a muchos de sus hinchas con que todavía existían opciones matemáticas para meterse a los cuadrangulares semifinales de la Liga Betplay-II, fueron la noche de este martes el símil de lo que otros habían decantado fechas atrás: “¡Están eliminados!”. Eso se ratificó tras el empate 1-1 ante Boyacá Chicó en el duelo por la aplazada fecha 5, en el estadio La Independencia de Tunja.

Tras este resultado ante un equipo que pelea por no irse a la B para 2027, el Tiburón se mantuvo parcialmente en la posición 15, ahora con 16 unidades, pero con opciones de acabar más abajo, dependiendo de otros compromisos que deberán cumplirse esta semana por dicha jornada postergada. Entre tanto, el rival, que también tenía 15 puntos y estaba por debajo del Rojiblanco, se mantiene momentáneamente en la casilla 16 de la tabla de posiciones, ahora con 16 unidades.

Si salen en los próximos días con el cuento de que, ganando los tres cotejos que le quedan, hay opciones, y vemos junioristas que se lo siguen creyendo, se debe señalar de tajo que al conjunto de Barranquilla solo le alcanzará para sumar 25 dígitos, lo que no alcanzará ni para la “menudencia”.

¡La triste crónica juniorista!

La primera parte en suelo tunjano fue muy movida por parte del cuadro barranquillero, siendo el de mayor explosividad ofensiva el canterano lateral Daniel Socarrás, pero sin poder conseguir la perentoria anotación para comenzar arriba en el marcador.

El equipo que orienta el estratega Sebastián Viera produjo dos opciones de peligro, siendo la más clara la de un cobro de esquina al corazón del área ‘ajedrezada’. Guillermo Paiva cabeceó con dirección a gol, pero el meta David Agudelo se arrojó y se la sacó en la raya.

Pese a que tuvo más la pelota y puso la mayor acometida, no pudo concretar. Lo que menos mal hizo en esa primera parte fue no permitir que su fofo rival, que solo tuvo una opción, anotara. Esta llegó en los pies del jugador Fredy Salazar, quien, en pelota en movimiento, la puso cerca del poste izquierdo de Mauro Silveira, hasta donde voló el golero uruguayo y, a una mano, la despejó.

Como la fría noche boyacense, así se desarrolló gran parte de este compromiso, sin que a ninguno de los dos le sirviera el cero a cero que se dibujaba. Ello, porque el visitante se aferraba a una matemática bastante compleja para soñar con meterse entre los ocho, mientras que el local, además de mirar también de reojo ese objetivo, tenía como prioridad ganar para seguir en su lucha por salir de los puestos de descenso directo en los que se halla en estos momentos.

El DT Viera, que nuevamente, por decisión técnica, no convocó a Teófilo Gutiérrez, formó de la siguiente manera en la primera parte: Mauro Silveira, en el arco; Daniel Socarrás, Yeison Suárez, Daniel “el Cacha” Rivera y Jermein Peña, en línea defensiva; Guillermo Celis y Juan David Ríos, en zona de contención; Cristian Barrios, Yimmi Chará y Déiber Caicedo, en el medio ofensivo, y Guillermo Paiva, en la delantera.

¡Una ilusión fugaz!

La segunda parte comenzó con más hambre por parte de Boyacá Chicó, que dominó prácticamente todo ese período, produciendo desde el arranque varias opciones de peligro para vulnerar la red de Junior de Barranquilla, pero a cuyos remates al arco de Silveira les faltó dirección.

Un poco retrasado estuvo el timonel Viera para mover su banco, atendiendo a que el rival no le soltaba la “pelotica”. Ello fue aprovechado por este para ponerse arriba en el marcador, con el 1-0 parcial. Esa diana la recibió el Tiburón con la típica falencia defensiva, tras un cobro de esquina que el adversario cabeceó entre los centrales. Quien vulneró la famélica defensa del Rojiblanco esta vez fue el espigado Jhonier Alomia, quien le ganó en el salto a Peña. El reloj marcaba el minuto 62’.

La reacción del equipo costeño llegó con los tres cambios que hizo Viera, quien decidió mover el banco después de verse abajo en el score, al minuto siguiente de recibir el tanto en contra. Dos de los que entraron en ese lote, Bryan Castrillón y Joel Canchimbo, lograron quitarle la esférica al émulo y comenzar a producir ataques nuevamente. Con el ingreso, al 75’, de Luis Fernando Muriel, el equipo consiguió más explosividad.

Y fue así como, horadando la línea defensiva de Chicó, pudo llegar al empate cuando el cronómetro arbitral marcaba el minuto 84. Fue lo mejor que hizo la visita en todo el partido, gracias al golazo que se jaló Jesús Rivas, pero que al final no alcanzó para nada.

Ya en los últimos minutos de reposición, Canchimbo la tuvo frente a frente con el arquero, tras un gran pase desde terreno propio de Muriel. No obstante, por la velocidad que llevaba el jugador de Junior y con una marca correteándole, al rematar a la portería de Agudelo la mandó por las nubes, desperdiciando el 2-1, una victoria que, según venían insistiendo jugadores y cuerpo técnico, les servía para seguir con vida.

¿Ahora sí se puede decir: “¡Adiós!”?

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