Días después de que una adolescente deportista advirtiera públicamente lo que le sucedió en una oficina del establecimiento Kilymandiaro, este último se pronunció mediante un comunicado y explicó que el señalado es propietario del inmueble, pero no hace parte de la sociedad que actualmente lo opera.
Por: Iván Peña Ropaín.
Se programa una masiva movilización ciudadana en el municipio de Puerto Colombia ante la reciente denuncia pública realizada por una deportista de surf de 16 años, campeona nacional y sudamericana de esta disciplina acuática, quien, según su relato, fue abusada sexualmente el pasado 2 de octubre en un establecimiento comercial de razón social Kilymandiaro Sunset Paradise, situado en el sector turístico de Pradomar, en el norte del departamento del Atlántico.
Colectivos de mujeres y familiares de quien se presenta como víctima convocaron a los habitantes de esa municipalidad a una marcha pacífica en rechazo al abuso sexual y a las amenazas que ha recibido la menor de edad. La jornada se cumplirá desde las 4:00 p. m. de este sábado 10 de octubre, arrancando desde la plaza principal y culminando en el sector de Pradomar.
Como se recordará, por este caso, que ha armado gran revuelo en Puerto Colombia luego de que la joven surfista decidiera narrar lo que le sucedió a través de sus redes sociales, la Fiscalía General de la Nación, seccional Atlántico, dio apertura a una investigación formal sobre los hechos.
De acuerdo con la publicación realizada por la deportista en Instagram, el pasado viernes 2 de octubre se encontraba entrenando su rutina de surfing en compañía de una amiga de 12 años y, al culminarla, cuando el reloj marcaba eso de las 9:20 a. m., la adolescente fue abordada por un hombre al que ella identificó como el dueño del reconocido club de playa Kilymandiaro.
Siguió en su denuncia la presentada como afectada que dicho sujeto la tomó a la fuerza del brazo y la condujo hasta su oficina para hacerle preguntas y propuestas de índole sexual que, incluso, dijo la menor de edad, involucraban a su amiga de 12 años, quien permanecía afuera esperándola y estaba asustada.
“Intento abrir la puerta y él me detiene y se enoja, levanta la voz y me dice que no me vaya”, manifestó la presunta víctima de abuso sexual, añadiendo que el sujeto sí cometió actos sexuales delante de ella, pese a que le insistía en que la dejara salir de allí. Contó que pudo escapar de las “garras” del supuesto abusador cuando la niña de 12 años, que estaba afuera, comenzó a correr y a gritar, llamándola a ella, que seguía dentro de la oficina, relató. “Salí corriendo, solo quería alejarme de ese lugar”, agregó.
Empero, de acuerdo con lo que se sigue tejiendo en las indagaciones sobre este caso, que tiene molestos a muchos porteños, días después de lo ocurrido, tanto la surfista como sus familiares han recibido amenazas de muerte por parte de dos hombres. Precisó la joven deportista que uno de ellos sería el presunto responsable del abuso.
Aseguró la afectada en su denuncia: “Desde entonces siento mucho miedo. Mi familia también siente miedo por mi seguridad”, situación por la que el abogado Julio Rodríguez del Villar, representante legal de la menor, señaló: “Frente a las amenazas que ha recibido la familia tras hacerse pública la denuncia, solicitaré a las autoridades las medidas de protección que la ley prevé”.

Lo que había respondido el establecimiento señalado
Por medio de un comunicado de prensa emitido días después de que se hiciera público el hecho, Kilymandiaro Sunset Paradise, establecimiento vinculado con la mencionada denuncia, se pronunció y manifestó: “La persona mencionada en las publicaciones es propietaria del inmueble, pero no hace parte de la sociedad que actualmente opera Kilymandiaro, ni participa en su administración, funcionamiento, programación de eventos o manejo comercial”.
Anotaron: “Los hechos relatados públicamente corresponden a una situación de carácter personal que habría ocurrido en una oficina utilizada por el propietario y ubicada dentro del inmueble. La sociedad operadora de Kilymandiaro, su administración y su equipo de colaboradores son ajenos a los hechos denunciados”.




