En la próxima jornada (10), el Tiburón visitará al Alianza de Valledupar, el sábado 12 de septiembre, desde las 8:20 p. m.
Por: Iván Peña Ropaín.
Junior de Barranquilla, la noche de este sábado, demostró que parece que la cosa no es de técnico, sino del bajo nivel de los jugadores, al empatar 3-3 con Jaguares de Córdoba en su cotejo por la fecha 9 de la Liga Betplay-II, en el estadio Romelio Martínez, resultado que ahora lo bajó a la casilla 18, al sumar 3 puntos. Los fallos defensivos, otra vez, le pasaron factura a un equipo que viene de sacar al DT bicampeón, Alfredo Arias, y que contrató a Mario Sebastián Viera.
El onceno titular que plantó en el terreno de juego del Coloso de la 72 el entrenador e ídolo juniorista, Viera, comenzó mostrando una actitud a la hora de correr, apretar y manejo de pelota colectivo, muy diferente a lo que venía exponiendo en este comienzo de segundo semestre de la temporada 2026 con Alfredo Arias.
De “one”, empezó llegando al arco del equipo de los cordobeses, con un cabezazo de Luis Fernando Muriel que pasó cerca del vertical siniestro del pórtico defendido por Franklin Mosquera, quien había quedado pagando.
Esa imagen disímil le concedió al Rojiblanco romper el celofán prematuramente, a los 7 minutos de juego, con una muy exquisita jugada en conjunto, con cuatro toques de primera, dando al final la asistencia Muriel a Yeison Suárez, que ingresaba en diagonal y, en un ángulo cerrado, para meterla por el palo derecho de Mosquera, se la embocó fue al izquierdo. ¡Buen gol!
Se le vio a Viera pletórico con esa diana que ponía el 1-0 parcial, abrazando a varios del banco técnico, pero el Tiburón se acordó de lo que venía jugando en su sistema defensivo. La pelota que le anda costando: el centro aéreo, cuatro minutos posteriores (10), le pasó factura porque llevó al empate a uno momentáneo al Celeste, a través de Cristian Álvarez, de testazo entre la zona de los centrales y sin marca. No hicieron referencia ni Jermein Peña y Daniel “el Chacha” Rivera.
Después de ese gol inesperado y de evidente falla defensiva, el equipo de los barranquilleros y aquellos costeños junioristas se fue con todo por volver a ponerse arriba en el score y volvió a calentar el área del visitante.
Tan fue así que, acercándose a los 15’, se hizo a un claro penal sobre Muriel, el que ejecutó el mismo infraccionado, pero lo marró al querer acomodarla rastrera y sutilmente a su palo izquierdo, yéndose desviada al final.
Los tramos posteriores de los primeros 45 minutos fueron un compendio de ataque del Junior, pero sin eficacia, mientras que el adversario no mostró más nada, más bien se notaba metido atrás para tratar de asegurar el empate que cargaba porque le servía para la pelea que tiene por no descender a final de este 2026.
No llegó ese segundo para los nuestros, pero sí una lesión de uno que venía jugando bien, el carrilero Kevin Pérez, siendo reemplazado por Bryan Castrillón. Casi antes del minuto final, fue Muriel el que se resintió en una de sus piernas tras una corrida; no solicitó el cambio, esperó más bien si se reponía en el entretiempo que se pitó minutos después.
El ‘profe’ Viera expuso en su primera formación un 4-4-2, con Mauro Silveira en el arco; el juvenil Daniel Socarrás, Jermein Peña, Daniel “el Cacha” Rivera y Yeison Suárez en defensa; Jesús Rivas, Juan David Ríos, Cristian Barrios y Kevin Pérez en el mediocampo; y con un doble nueve en punta integrado por Guillermo Paiva y Luis Fernando Muriel.

La segunda parte arrancó con lo pensado: la sustitución de Muriel, debido a la molestia muscular con la que terminó. Fue reemplazado en el entretiempo por Teófilo Gutiérrez, que, de una, comenzó a manejar los hilos de este cotejo, el cual se requería ganar no solo por el rival que se tenía al frente, que es uno que está en los puestos de descenso directo, sino porque ya es momento de despertar, hacer respetar el rótulo de bicampeón que se posee y porque había un nuevo entrenador.
El desenvolvimiento de la etapa complementaria en el Romelio Martínez dibujó, primero, una victoria; luego, un empate sorpresivo; seguidamente, una derrota impensada y, al final, terminar rescatando un partido que se le iba, con la igualdad final a tres.
Ese triunfo momentáneo fue convertido por Teo, pero luego el émulo, en un disparo de media distancia ante una marca pasiva y tras un cobro de esquina en el que dejó la defensa ‘rojiblanca’ cabecear al contrario, le dio vuelta a la cosa para ponerla 3-2, cuando se entraba al 80’.
Instantes en el que los asistentes al estadio no creían lo que veían y comenzaban a concluir que la cuestión es de jugadores y no de técnico, ya en el último minuto el cuadro barranquillero pudo emparejar el tablero con el tanto de Jesús Rivas, de remate alejado del arco de Mosquera, tras un bote que se produjo.
En fin, si bien el equipo mostró una actitud diferente, el que aún continúe sin ganar en este Torneo Clausura y que siga con fallos defensivos deberá tener pensando más de la cuenta a su nuevo estratega, Mario Sebastián Viera.




