Entonces, fueron dos acciones terroristas perpetradas por el grupo armado contra la fuerza pública la noche del 5 de septiembre. Paralelamente habían atacado con explosivos lanzados desde drones un cantón militar en Ocaña.
El grupo armado organizado (GAO) ELN parece tener fijo el propósito de desafiar a las fuerzas del Estado y al Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. A primera horas, se informó que la noche del viernes 7 de septiembre, el Cantón Militar El Trapiche, en Ocaña, Norte de Santander, fue atacado con drones cargados con explosivos, dejando un oficial y dos solados del Ejército Nacional fallecidos.
Sin embargo, el Ministerio de Defensa Nacional informó que esa no fue la única acción terrorista ejecutada por el ELN en ese departamento. Casi en simultáneo, indicó la cartera, fue atacada, bajo la misma modalidad, la subestación de Policía del corregimiento de Guamalito, en el municipio de El Carmen.

Este último hecho no dejó policías lesionados o fallecidos, pero se reportó la destrucción casi total de la instalación institucional. “Prácticamente todo se vino abajo, el techo, las paredes, las explosiones fueron tremendas”, relató un oficial del Departamento de Policía Norte de Santander.
Con estas acciones queda algo aparentemente claro. El ELN estaría dejando de lado los combates armados “cuerpo a cuerpo” y estaría haciendo uso de la tecnología para atacar los objetivos que tienen fijado: las estaciones de Policía y los batallones militares, que representan la unidad de la fuerza pública y donde conviven muchos uniformados.

Los ataques han sido recurrentes; hace menos de una semana fue atacada la Estación de Policía de Pilitas, en el sur del Cesar; después le pusieron un carrobomba a la Estación de Policía de Los Patios, en Norte de Santander y ahora estos dos hechos de anoche. Además, unas semanas atrás, se reportaron ataques contra estaciones y subestaciones de Policía del sur de Bolívar y Cesar.
Informe: Luis Ángel Terán





