Hijo de Ponedera, lleva décadas sosteniendo un legado artístico que ha dejado huella en el municipio.
Por: Laura Rocco C.
José Antonio Salas Meza acaba de cumplir los 103 años; él es la muestra de un legado que durante décadas ha llenado de cumbia a Ponedera, Atlántico y ahora quiere ser escuchado por la reina del Carnaval de Barranquilla 2027, Salwa Maloof.
Tío Toño, como le llaman de cariño, es el mayor de los Salas y reside en el barrio La Plaza de su tierra natal, manteniendo consigo la herencia musical que le dejó su abuelo, quien hacia 1890 llegó desde Remolino, Magdalena, hasta el municipio y fundó el Grupo de Cumbia de Ponedera.

La historia de una dinastía que quiere ser escuchada por la reina
“La vena artística viene directamente de Ambrosio Meza, que venía siendo abuelo de él. Él fue el que llegó con la dinastía de la cumbia, con el Grupo de Cumbia de Ponedera. De ahí se ha venido generando una dinastía en esta familia que continúa hasta el día de hoy. Ese legado lo ha mantenido la familia Salas Meza y estuvo coordinado durante un largo tiempo por el maestro José Lorenzo Salas Zambrano. Luego por el 78 ya empezó a ejercer como director tío Toño, pero siempre se mantuvo ese amor por el arte y la inmensa vena artística también formada por la señora Martina, que es mi abuela paterna, madre de José Antonio”, contó Waldimiro Salas, sobrino del longevo tamborero.
La agrupación folclórica ha hecho parte durante muchos años de celebraciones en plazas de Ponedera y otros territorios del Atlántico y Magdalena.
Con el tiempo, en el año 82, el grupo pasó de llamarse Cumbia de Ponedera a la Cumbia 2 de Febrero, el cual ahora quiere tener el honor de ser escuchado por la soberana.
“En los 80 Ángel Pacheco, vecino de mi tío Toño, entró a participar tocando el guache y tuvo la idea de ponerle Cumbia 2 de Febrero. Nosotros siempre que nos dan la oportunidad o nos contratan para tocarle a una reina o a una capitana, lo hacemos, salimos con el grupo a tocar música de cumbia, instrumental totalmente. Hemos ido dos veces a tocarles a cumbiambas del Carnaval de Barranquilla en la vía 40, en una de esas ocasiones mi tío participó”.
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Sobre qué significa la música para su tío, Waldimiro expresó: “La música ha sido parte de él, inicialmente no la teníamos como negocio, porque él hacía su trabajo en un carro de mula y cuando nos buscaban para una fiesta patronal era que tocábamos”.
Padre, abuelo y bisabuelo, el tío Toño a su edad sigue teniendo la energía para tocar cumbia, con el mismo amor por la tradición que desarrolló desde su juventud. ¿Qué significa para su familia escucharlo ejecutar la tambora?
“Es un privilegio que no todo el mundo llega a tener, 103 años y que todavía suene la tambora. Para nosotros es un orgullo porque cuando él empieza a tocar los que están ahí viendo o los que están oyendo y los familiares se acercan, hay alegría, sonrisas, abrazos y saludos”, añadió su sobrino.

Un mensaje para la reina
Para Waldimiro sería “magnífico” que la reina Salwa le diera a su tío la oportunidad de tocar para ella en una rueda de cumbia: “Yo le envío un mensaje de amor, de paz, y con un gran afecto quiero pedirle que Dios la bendiga y la ilumine para que todo lo que ella piense y proyecte le salga bien. Ese mensaje que le mandamos sería bueno dárselo a ritmo de cumbia, decirle que aquí está la cumbia de Ponedera, decana de los grupos de cumbia y de las nuevas generaciones que han salido en el municipio, las cuales han pasado por nuestras manos”.

Finalmente, con la esperanza de que ese anhelo sea cumplido, en honor a su tío y a sus años de trayectoria, el hombre añadió: “Nuestro folclor ha enriquecido y ha llegado a Santo Tomás, Palmar, Sabanagrande e íbamos a Remolino y todo eso era digno de admiración. Entonces yo le diría a la reina que sería elegante que unos hijos de Ponedera le tocaran una cumbia, cumbia en porro bien sentada para que ella se dé cuenta cómo suena una verdadera cumbia, un ritmo pachangoso y contagioso”.




