Para muchos, aunque la FIFA señala que no es así, con que externos también tengan injerencia se corre el riesgo de perder la independencia del manejo de la realización de los mundiales.
Por: Iván Peña Ropaín.
La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) fue una de las primeras entidades del fútbol mundial que estalló en rechazo contra el plan que urde la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) de vender participaciones en la Copa del Mundo a inversores privados mediante un plan que podría reportarle decenas de millones de libras.
La UEFA empezó calificando el paso que quiere dar el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como una “línea que las instituciones rectoras del fútbol nunca deberían cruzar. La Copa del Mundo no es propiedad de la FIFA para venderla”.
Recordemos que este martes presentó, aunque más”viéndose caído” por la primicia que había dado el periodista Martyn Ziegler que por motivación propia, la propuesta para crear una empresa valorada en 20.000 millones de dólares que gestionaría la Copa del Mundo junto con inversores privados, varios de ellos cercanos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump; aunque, referente a eso último, no se pronunció la máxima cabeza de la FIFA.
En su réplica, a través de un comunicado, la FIFA se refirió al denominado ‘FIFA Forward Enterprise’ (FFE), que recaudaría hasta 4.200 millones de dólares a finales de este año para financiar programas de desarrollo, “basándose en una valoración inicial de capital de 20.000 millones de dólares y seleccionando cuidadosamente a inversores a largo plazo que adquirirían participaciones minoritarias sin derecho a control”.
Igualmente, la FIFA afirmó que la FFE sería propiedad del organismo y consolidaría sus operaciones comerciales y de organización de eventos, así como también traería beneficios económicos a las 211 federaciones y asociaciones afiliadas.




