En Rusia 2018 se dio un antecedente similar con tres jugadores de Suiza quienes, tras anotarle gol a Serbia, le hicieron a estos una señal también de tono político, pero la némesis no pasó de una considerable multa económica.
Por: Iván Peña Ropaín.
La heroica remontada 2-1 de la Selección Argentina sobre la Selección Inglaterra en el juego por la semifinal del Mundial 2026, la tarde del miércoles anterior, dejó extasiados de emoción no solo a los hinchas argentinos, sino también a los jugadores del plantel sudamericano.
No solo por darle vuelta al marcador 1-0 que veían en contra, y ya casi esfumándose el cotejo, sino por aquella rencilla que nació en las Copas Mundo para el Mundial México 1986, de la mano del ya fallecido Diego Maradona, por un tema extrafutbolístico: la Guerra de Las Malvinas, conflicto bélico no declarado en el que Argentina no solo perdió territorio situado en el océano Atlántico Sur, en la plataforma continental de América del Sur, a unos 460 km al este de la costa de la Patagonia argentina, sino también la vida de varios jóvenes soldados.
Pues bien, la calentura por ese tema de corte político solo la tenían los hinchas de la Albiceleste, mientras que los jugadores y el cuerpo técnico andaban callados al respecto. Tan era así que el propio DT Lionel Scaloni había señalado en rueda de prensa previa a ese compromiso que no se trataba más que de un simple partido de fútbol y que no se hablaría de otra cosa.
No obstante, dicho éxtasis en el que estaban los futbolistas argentinos por la épica remontada y el paso a la gran final llevó a que varios de ellos expusieran, en medio del festejo, un trapo blanco que tenía una inscripción con letras negras: “Las Malvinas son argentinas”.
Configurado este actuar, se detalla que incurrieron en la violación de uno de los estatutos que plantea la FIFA ante tales conductas de los actores en cancha y en las que se expone un evidente tinte político, bélico, religioso o publicitario, principalmente, en medio de la competencia. Ante ello, se exponen a una real némesis por parte de dicha entidad futbolera, esa que, dicen futboleros, favorece a los argentinos.

Pues bien, hay que decir al respecto que el Código Disciplinario de la FIFA contempla sanciones para jugadores, federaciones o asociaciones cuando se producen manifestaciones que vulneren esos principios. Frente a este tipo de casos, el máximo organismo del fútbol mundial lo que primero suele hacer es abrir un expediente para evaluar el contexto antes de definir una eventual sanción.
Seguidamente, entre sus determinaciones, la primera que se expone a castigo es la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el cual va desde una advertencia hasta multas económicas, mismo proceder sancionatorio contra los futbolistas involucrados.
Sobre una suspensión deportiva contra los jugadores involucrados en la escena de la exposición de la bandera con la enunciada leyenda sobre Las Malvinas y que iba dirigida a los ingleses, por ejemplo, que no puedan estar en la final contra España, es una posibilidad menos probable y, generalmente, esta drástica medida queda reservada para casos considerados especialmente graves o reiterados.
En Rusia 2018 hubo antecedente
Para esa Copa Mundo pasó algo similar. Los jugadores de la Selección Suiza, Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, celebraron los goles de su equipo ante Serbia realizando, al unir sus manos cruzadas al pecho, la simbología de un águila bicéfala, ave que está presente en la bandera de Albania y que tiene un alto peso político en el conflicto entre Serbia y Kosovo.
Ante ello, la Federación Serbia de Fútbol (FSF) presentó una demanda ante la FIFA argumentando que se trataba de un caso de provocación y, tras un minucioso análisis del Comité Disciplinario, este órgano decidió multar a los implicados con 10.000 francos suizos y al capitán, Stephan Lichtsteiner, con otros 5.000, ya que también había hecho el gesto.





