Humberto Luna Pacheco fue atacado a tiros cuando permanecía sobre una silla. Las autoridades investigan si el crimen estaría relacionado con su vínculo familiar con uno de los hombres más buscados de la estructura criminal.
La violencia volvió a golpear a una familia vinculada por parentesco con uno de los presuntos cabecillas de los Costeños. En la tarde del miércoles 15 de julio fue asesinado Humberto Luna Pacheco, padre de Estiven de Jesús Luna de Moya, conocido con los alias de 27 o Peluca, señalado por las autoridades como el segundo al mando de esa organización criminal.
El homicidio ocurrió hacia las 6:00 de la tarde en la carrera 54 con calle 55, en el tradicional barrio El Prado, en el norte de Barranquilla.
De acuerdo con el reporte preliminar, Luna Pacheco permanecía sentado sobre una silla cuando un hombre armado se le acercó por la espalda y, sin mediar palabra, le disparó en cuatro ocasiones. La víctima murió en el lugar debido a la gravedad de las heridas, mientras, el sicario escapó en una motocicleta negra, donde era esperado por un cómplice que facilitó la huida.
Las autoridades informaron que Humberto Luna Pacheco se dedicaba al préstamo informal bajo la modalidad conocida como ‘gota a gota’. Sin embargo, uno de los aspectos que centra la atención de los investigadores es que la víctima era el padre de alias 27 o Peluca, identificado por las autoridades como el segundo cabecilla de la estructura criminal los Costeños, una de las organizaciones delincuenciales con mayor incidencia en Barranquilla y su área metropolitana.
Alias 27 alcanzó notoriedad en 2025 al integrar el cartel de los más buscados de Barranquilla, estrategia mediante la cual la Policía Metropolitana difundió su fotografía en diferentes sectores de la ciudad para facilitar su ubicación y captura.

Por ahora, las autoridades no han establecido si el asesinato de Humberto Luna Pacheco guarda relación con las actividades criminales atribuidas a su hijo o si obedece a otros móviles. Unidades de la Sijín y de Inteligencia adelantan la recolección de pruebas, entrevistas y análisis de cámaras de seguridad para esclarecer el caso e identificar a los responsables.
Este nuevo homicidio ocurre en un contexto marcado por la confrontación entre estructuras criminales que operan en Barranquilla y el área metropolitana, escenario que continúa siendo objeto de investigaciones por parte de las autoridades para determinar posibles retaliaciones o ajustes de cuentas.




