Con la designación, el presidente electo promete convertir el campo en el motor del desarrollo.
El presidente electo Abelardo de la Espriella reveló otra de las fichas de su gabinete y envió un mensaje claro sobre una de las apuestas de su próximo gobierno: recuperar el protagonismo del campo colombiano. Este sábado anunció la designación de Indalecio Dangond Baquero como ministro de Agricultura y aseguró que el sector agropecuario será una prioridad de su administración.
A través de un pronunciamiento, De la Espriella afirmó que el campo “volverá a ser el motor del desarrollo de Colombia” y destacó la experiencia de Dangond Baquero, a quien describió como un hombre que conoce la tierra, entiende las necesidades de los campesinos y reconoce que la riqueza del país nace en el agro.
El mandatario electo señaló que su gobierno impulsará una estrategia integral para fortalecer al sector rural, con medidas orientadas a brindar mayor respaldo a los productores. Entre sus principales compromisos mencionó la entrega de títulos de propiedad, el acceso al crédito, la asistencia técnica, la incorporación de tecnología, la ampliación de sistemas de riego y la apertura de nuevos mercados para los productos del campo.
Asimismo, aseguró que buscará fortalecer el emprendimiento rural y estimular la producción nacional como herramientas para generar empleo, dinamizar las economías regionales y garantizar la seguridad alimentaria del país.
Con este anuncio, el presidente electo continúa conformando el equipo que lo acompañará desde el próximo 7 de agosto y deja ver las prioridades que marcarán el inicio de su mandato. El nombramiento de Indalecio Dangond Baquero representa una señal sobre el papel estratégico que tendrá el agro dentro de la agenda económica y social del nuevo Gobierno.
“Porque cuando el campo produce, Colombia progresa“, concluyó De la Espriella, resumiendo la visión con la que espera impulsar el desarrollo rural durante los próximos cuatro años. El anuncio genera expectativa entre los sectores agropecuarios, que ahora esperan conocer cómo se traducirán estas promesas en políticas públicas y programas concretos para el campo colombiano.




