La aprehensión de la mujer se produjo en La Guajira, donde, según las autoridades, habría huido al poco tiempo del devastador hecho para esconderse, solo ubicándosele hasta ahora.
Por: Iván Peña Ropaín.
Este caso es una reafirmación de que la justicia tarda, pero no olvida. Tras permanecer durante más de una década siendo requerida por las autoridades, la mujer identificada como Raquel Elena Polo Suárez fue aprehendida en el municipio de San Juan del Cesar, La Guajira. Ella es responsabilizada de haber cegado la vida de su propio hijo de apenas siete meses de nacido en un hecho que conmocionó a Sincelejo y al país entero.
La detención se produjo en la mañana del pasado miércoles, en cumplimiento de una orden judicial por el delito de homicidio agravado y cuando la mujer se hallaba en el interior de un domicilio. Se indica que para la época de los hechos Raquel tenía 27 años y hoy cuenta con 40.
Este triste acontecimiento se remonta al año 2013, cuando en una vivienda del barrio 6 de Enero de la capital sucreña se registró esta tragedia difícil de olvidar. De acuerdo con la investigación, el bebé habría sido sumergido de cabeza en una olla que contenía agua hirviendo, sufriendo graves quemaduras que le ocasionaron una insuficiencia respiratoria aguda que terminó costándole la vida.
La brutalidad de los hechos provocó una profunda indignación en la comunidad de la enunciada población. No era para menos: la víctima era un menor completamente indefenso, cuya protección dependía exclusivamente de los adultos a su alrededor, principalmente de quien lo trajo a este mundo.
En medio de la conmoción, tristeza e impotencia que generó esta horrorosa noticia, algunos medios locales reportaron que días antes de la tragedia su mamá habría expresado su intención de entregar al niño en adopción debido a problemas personales y de pareja. También trascendió, en medio de los reportes noticiosos en Sincelejo, una declaración que sorprendió a muchos en aquel momento: el padre del menor manifestó que estaba dispuesto a perdonarla y ayudarla, pese al inmenso dolor causado por la pérdida de su hijo.
De acuerdo con versiones divulgadas en ese entonces, Raquel Polo Suárez llevaba apenas tres días trabajando como empleada doméstica en la vivienda donde ocurrieron los hechos y, tras la muerte del bebé, habría presentado un aparente estado de shock.
Pues bien, trece años después de este abominable y repudiable homicidio, el cual dejó una herida difícil de cerrar en Sincelejo, las autoridades logran concretar una captura que reabre uno de los episodios más dolorosos y recordados de la región.
Siendo puesta a disposición de la autoridad competente para responder por el proceso que permanecía pendiente ante la justicia, será el mazo de su ley el que determine las responsabilidades definitivas en un suceso que, pese al paso del tiempo, nunca dejó de generar indignación y rechazo entre los colombianos.




