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Messi lucía apagado, pero “frotó la lámpara” y ayudó a Argentina a remontar el marcador para clasificar a cuartos

La Albiceleste se enfrentará ahora, en su búsqueda de la semifinal, contra el vencedor entre Colombia y Suiza el próximo sábado 11 de julio (8:00 p. m.).

Por: Iván Peña Ropaín.

Lo que iba a ser el mayor batacazo del Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, y cuya fecha iba a quedar enmarcada como un martes 7 de julio de 2026, en el estadio Mercedes-Benz, en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, cuando la Selección de Egipto estuvo muy cerca de vencer y eliminar a la Selección Argentina en los octavos de final, terminó siendo evitado por la jerarquía e ímpetu de la Albiceleste, que le dio vuelta al marcador para imponerse 3-2.

A ese score le dieron giro después de ir abajo con un dos-cero que le implantó un émulo que concretó dos dianas en las tres únicas opciones que produjo en todo el compromiso. Los argentinos, sufriendo otra vez, pero esta vez no en el tiempo extra, facturaron el gol del triunfo al 90+3’, por intermedio de Enzo Fernández.

Sin ser mucho, aun cuando el adversario jugaba a nada, jugaba feo, hay que decirlo, el combinado egipcio se clasificaba con los dos goles de Yasser Ibrahim, al minuto 15, de cabeza, cuando la Albiceleste era la que intentaba ser la primera en romper el celofán, y de Mostafa Zico, al 67’, quien terminaba de hundir las esperanzas de Lionel Messi y su séquito de alcanzar el empate.

A todo ello se le sumaba lo apagado que lucía la Pulga, más desde que había marrado, o, mejor dicho, desde que el meta Mostafa Ahmed le había atajado lo que habría sido el uno a uno momentáneo en esos primeros 45 minutos. A propósito, ese golero salvó en varias oportunidades al seleccionado africano, que, tras el 1-0, se replegó atrás para contener los desvirtuados embates del sudamericano, aunque este generó uno que otro riesgo sobre su pórtico.

La segunda parte fue un símil de la anterior, con la Selección Argentina imponiendo y buscando en todo momento, aunque esta vez más ordenada y con un Messi que comenzaba a despertar del letargo. No obstante, en medio de las escaramuzas que creaba y de las opciones de gol que le contenía el arquero de la Selección de Egipto, les vino un “baldado de agua fría”.

Ese fue el dos a cero concretado por Mostafa Zico, al 67’, en una contra rápida de los ‘faraónicos’ que sepultaba todo anhelo de los incrédulos. Pero quienes saben que Argentina es garra, entrega y juega a lo barrio hasta el último minuto no perdían la esperanza.

¡Y así fue! En esa presión que empezaron a ejercer sobre un contrincante que se metió aún más atrás con ese 2-0 parcial, les llegó el merecido gol cuando el partido ya se adentraba en los 80 minutos y muchos futboleros, principalmente los adeptos de Cristiano Ronaldo, festejaban la eliminación de Argentina. Fue Cristian Romero quien marcó el descuento.

Esa diana les hinchó el pecho a los “gauchos” y a su máxima estrella, Lionel Messi, que empezó a sacar su casta al marcar un golazo al 83’, el cual menguó a los egipcios hasta tal punto que no pudieron aguantar más la ofensividad del rival en el tiempo de reposición, cuando, al 90+3’, llegó la buena definición de Enzo Fernández.

Pese a que la Selección Argentina sigue en deuda con un fútbol atractivo, volvió a sacarla adelante a puro empuje, que es lo que siempre la ha caracterizado y lo que la tiene hoy como la actual campeona del mundo.


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