La máxima regidora del fútbol mundial ya le había dado recientemente esa prerrogativa al presidente de Estados Unidos, ocurrido esto en la final del Mundial de Clubes que se efectuó en ese país en 2025.
Por: Iván Peña Ropaín.
Lo que es un “secreto a voces”, el periodista británico Ben Jacobs, la noche del lunes anterior, lo certificó: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, siendo su país una de las sedes de la Copa Mundo 2026, podría levantar el trofeo de campeón junto a los jugadores del seleccionado que se consagre en la cita orbital norteamericana.
De acuerdo con Jacobs, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) violaría una de sus más estrictas normativas. La copa original solo puede ser tocada por los futbolistas campeones del mundo y también se le permite a los presidentes de la FIFA y a los jefes de Estado (presidentes de países o monarcas), pero a estos últimos solo en los protocolos de entrega del trofeo para luego limitarse a observar, dejando que el festejo en el podio y el levantamiento del mismo sean exclusivos del plantel de jugadores.
No obstante, la máxima entidad del fútbol mundial habría dado el visto bueno para que el planeta vea, durante la transmisión televisiva, a Trump en el jolgorio futbolístico junto con los campeones de la cita orbital que tendrá su juego final en el estadio MetLife Stadium, en Nueva York, Nueva Jersey, Estados Unidos.
Lo advertido por el mencionado comunicador británico toma fuerza porque ya hay un reciente antecedente precisamente con el mandatario estadounidense, cuando el protocolo se rompió en la ceremonia de campeones del Mundial de Clubes celebrado en 2025 y que ganó el Chelsea de Inglaterra. Donald Trump entregó personalmente en el escenario de celebración el trofeo al capitán del equipo, el inglés Reece James, a quien se le vio esperar unos minutos junto a sus compañeros a que el mandatario ‘gringo’ se apartara de la celebración como era habitual, lo que jamás ocurrió.
De darse esto, sería la primera vez en la historia de los Mundiales en la que se apreciará a un jefe de Estado hacer parte del mágico momento en el que los jugadores enarbolan la máxima distinción del fútbol a nivel de selecciones mayores.





