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Policía que dijo a mineros que si querían se arrodillaba para que los dejaran quietos
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“Si quiere me arrodillo, pero no nos hagan nada”: la súplica de un policía durante tensión con mineros en Tolima

La situación reabrió el debate sobre las condiciones en que la fuerza pública está ejerciendo su labor, toda vez que muchos ciudadanos consideran que algunas políticas actuales le han quitado autoridad a instituciones como la Policía.

Una frase pronunciada en medio de la tensión, el miedo y la incertidumbre terminó convirtiéndose en el símbolo de una delicada situación ocurrida en el sur del Tolima. “Si quiere me arrodillo, pero no nos hagan nada”, fueron las palabras que, según videos difundidos en redes sociales, expresó un comandante de la Policía Nacional mientras intentaba contener una confrontación con decenas de mineros en zona rural del municipio de Ataco.

Los hechos ocurrieron en el corregimiento Santiago Pérez, donde momentos antes las autoridades habían adelantado un operativo contra actividades de minería informal. La intervención generó inconformidad entre un grupo de trabajadores del sector, quienes posteriormente se dirigieron hasta la subestación de Policía para reclamar por las acciones realizadas por los uniformados.

Lo que comenzó como una protesta terminó convirtiéndose en una situación de alta tensión. De acuerdo con la información conocida, apenas diez policías se encontraban en las instalaciones cuando la multitud llegó al lugar. La diferencia numérica y el ambiente de confrontación llevaron al comandante a realizar un llamado desesperado para evitar que la situación escalara a hechos violentos.

“No quiero violencia, son mis policías, tengo policías que tienen familias acá. Si quieren me les arrodillo para que no me les hagan nada. Yo solo tengo una misión: salir con estos manes pa’ la casa con sus familias”, manifestó el oficial en medio de la angustia.



Las imágenes que comenzaron a circular en plataformas digitales muestran el complejo momento que enfrentaron los uniformados. En medio de gritos y reclamos, el oficial apeló al diálogo y a la prudencia de los presentes, una escena que rápidamente provocó reacciones encontradas entre usuarios de redes sociales y líderes de opinión.

Mientras algunos interpretaron sus palabras como un acto de humanidad y una estrategia para evitar una tragedia, otros cuestionaron que un comandante de Policía tuviera que recurrir a una súplica para garantizar la seguridad de sus hombres. El episodio abrió nuevamente el debate sobre las condiciones en las que operan las autoridades en zonas donde existen conflictos sociales y económicos relacionados con la minería.

Hasta el momento, las autoridades no han reportado personas heridas ni capturas derivadas de estos hechos. Tampoco se han conocido detalles oficiales sobre posibles investigaciones relacionadas con el incidente.

Lo ocurrido en Ataco deja una imagen que hoy recorre el país: la de un comandante que, frente a una multitud y con apenas un puñado de uniformados a su alrededor, optó por pedir calma antes que recurrir a la confrontación. Una escena que plantea interrogantes sobre el manejo de los conflictos sociales y el delicado equilibrio entre la autoridad, el diálogo y la seguridad en los territorios.

Recordemos que el pasado 6 de mayo, en medio de una confrontación entre mineros, policías y soldados, un vehículo oficial fue incinerado por la turba, quienes arremetieron contra los uniformados de forma violenta, también en medio de un operativo contra la minería ilegal en esa zona de Ataco, Tolima.

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