La familia rechaza algunas versiones que vinculaban a Emanuel Ortiz con una banda criminal urbana.
Más allá del vacío irreparable que deja la pérdida de Emanuel David Ortiz Zapata, asesinado el pasado lunes festivo en el barrio El Bosque de Barranquilla, su familia denuncia estar viviendo lo que consideran un “segundo homicidio”: el de su reputación.
La tragedia de la familia Ortiz Zapata se transformó en rabia y exigencia de justicia luego de que diversos portales digitales y medios locales publicaran reportes señalando que el joven pertenecía presuntamente a la banda delincuencial los Costeños, vinculándolo de manera específica bajo el mando de un cabecilla identificado como alias el Hormiga.
Tanto la madre, como el tío y la abuela del joven desmintieron categóricamente estas versiones, calificándolas como una difamación infundada que ensucia la memoria de un joven inocente.

La abuela del joven enfatizó que la familia vive en condiciones muy humildes y con notables necesidades económicas, lo cual desmorona cualquier teoría de que el joven estuviese involucrado en rentas criminales. “Si mi nieto hubiera sido de esa banda, estuviera su mamá en unas buenas condiciones y no pasara necesidades. Él ni salía de aquí”, aseveró.
Elda Zapata, madre de la víctima, aclaró que su hijo aún no se encontraba laborando y que dependía enteramente del sustento que ellos como padres le proveían. “Mi pelaito dependía de nosotros, de lo que nosotros le dábamos porque ni estaba trabajando todavía. Tenía anhelos que se los quitaron”.
“Mi hijo no era de ninguna banda. Los vecinos que lo conocen saben que él no era de ninguna banda, y le pido a la justicia que dejen de estar difamando a mi hijo, diciendo cosas que no son. Que respeten la memoria, por lo menos el dolor ajeno, porque el dolor lo siento soy yo que soy la madre, para que me lo estén difamando que él era de una banda de Los Costeños. Somos costeños porque somos de la costa, pero no pertenecen a ninguna banda de Costeños, porque ahora todo el que matan es de esa banda”, declaró la progenitora.

El tío de la víctima, actuando como vocero familiar, elevó un fuerte reclamo hacia los difusores de la noticia y advirtió que la familia no descarta iniciar acciones legales por el daño moral infligido en este momento de duelo.
“Mi sobrino no pertenecía a ninguna banda. Era un muchacho de casa que dependía de sus padres”, afirmó.
Los habitantes del barrio El Bosque y allegados a la familia convergen en que Emanuel David era una persona sana y ajena a los entornos delictivos de la zona. Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para identificar y capturar a los sicarios responsables del homicidio, la familia Ortiz Zapata espera que se limpie el nombre del joven de 20 años y que se respete el luto de una madre que vio morir a su hijo ante sus ojos.
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Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




