Para el ente judicial, el odontólogo Javier Cely habría facilitado el escape de Aida Merlano.
Este martes se reactivó el caso de la excongresista Aida Merlano Rebolledo, con el juicio en contra de su hija, Aida Victoria Merlano Manzanera y el odontólogo Javier Cely, por la posible complicidad en la fuga de Merlano, el pasado 1 de octubre de 2019.
Durante la audiencia, el fiscal encargado del caso expresó que la exparlamentaria salió del centro reclusorio sin los elementos que usó para escaparse, y que estos fueron entregados por Merlano Manzanera y que Cely prestó el consultorio para lograr el propósito.
“Facilitaron la fuga y prestaron su ayuda para que se pudiera cumplir con ese propósito”, manifestó el fiscal.
De igual forma, el funcionario indicó que: “Finalizado este juicio oral, la Fiscalía espera un fallo condenatorio contra Aida Victoria Merlano Manzanera y Javier Guillemo Cely, como cómplices de la fuga de Aida Merlano Rebolledo”.
Pronunciación de la defensa
El abogado de Javier Cely, Sergio Ramírez, afirmó que su defendido no era el encargado de custodiar a Merlano sino los dragoneantes del Inpec y que por esta razón el odontólogo no tiene que ver con el escape.
Por su parte, la defensa de Aida Merlano dijo que la exsenadora será la encargada de demostrar que su hija se encontraba eventualmente en el consultorio, en el momento de la fuga.
Testimonios de los dragoneantes
En la diligencia se presentaron dos testigos, el dragoneante Luis Ballesteros quien dijo que no era permitido que los reclusos se reunieran con sus familiares en este tipo de escenarios, como pasó el dia en que ocurrió la huida.
Asimismo, la dragoneante Diana Montoya expuso que ese dia Merlano tuvo una actitud agresiva para que se le permitiera ingresar a sus hijos al consultorio. Otro de los datos revelados por la mujer fue que ella intentó ingresar al lugar pero el profesional de la salud no se lo permitió.
Montoya explicó que en un momento los hijos de la excongresista le hablaron y vio la puerta entrecerrada, entró a verificar y vio que “ya en el consultorio no estaba Merlano y estaba la cuerda roja colgada de la ventana”.




