El objetivo de las balas de los antisociales, que resultó herido, se encontraba en el barrio Evaristo Sourdis, departiendo en una reunión de amigos.
Por poco toma “justicia por mano propia” la ciudadanía contra un par de sicarios que llegaron la tarde del viernes anterior a acabar con la vida de Jairo Pallares Molinares en el barrio Evaristo Sourdis, en la localidad suroccidente de Barranquilla, pero, por suerte, dicen los testigos, a los asesinos todo les salió mal.
El atentado a bala se dio en una de las cuadras de Evaristo, donde Jairo se hallaba departiendo con un grupo de amigos. En cuestión de segundos, una moto a toda velocidad pasó por el frente donde estaba el grupo, se detuvo y el parrillero accionó en tres oportunidades su arma de fuego contra su objetivo.
Según informaciones preliminares, de los tres disparos, solo le impactó uno al hombre de 46 años, huyendo seguidamente los criminales a toda velocidad y apagándose el vehículo de dos ruedas en una vía aledaña a esa zona del suroccidente, en el barrio Ciudad Modesto.
Tal situación permitió que los agentes que se movilizaban en una motorizada de la Policía Nacional, que emprendió la persecución, capturaran a uno de los sospechosos, los que, a su vez, también corrían de una turba que los cazaba al levantarse la voz de que habían matado a alguien en otro barrio, aunque otros los señalaban de haber cometido un hurto. El otro reseñado alcanzó a “volarse”.
Como suele suceder en estos casos, varios ciudadanos le prendieron fuego a la motocicleta, que acabó incinerada en plena calle.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Iván Peña




