El reciente ataque del mandatario estadounidense contra el papa León XIV no cayó bien en la funcionaria, lo que no es bueno en temas de política exterior para EE. UU.
Por: Iván Peña Ropaín.
Ante las amenazas de la Selección Irán de dimitir en su participación en el Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026, lo que viene precisando desde los últimos meses porque sus partidos son en suelo estadounidense y ese país adelanta una ofensiva beligerante que ya cobra la vida de cientos de sus compatriotas, entre ellos niños, el presidente de los EE. UU., Donald Trump, “le tocó el hombro” a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), planteándole “una solución”.
De acuerdo con el diario británico Financial Times, el mandatario ‘gringo’ envió a la ciudad de Zúrich, en Suiza, un emisario para proponerle al propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que, en vez del seleccionado iraní, se le dé el cupo a la Selección Italia por cuestiones de méritos históricos, sí, a esa que no pudo clasificarse a la Copa Mundo 2026, ni en su eliminatoria europea ni en la fase de repechaje en ese continente.
Aunque no se ha cedido a tal solicitud, lo que se cree no pasaría, indudablemente ese actuar de Trump rompe toda regla que el máximo rector del balompié mundial ha manifestado desde siempre: que le queda rotundamente prohibido al gobierno de cualquier país inmiscuirse en asuntos del fútbol a cargo de ellos (FIFA).
Sin embargo, pese a que tampoco se ha conocido un comunicado definitivo de los iraníes sobre su retiro de la cita orbital norteamericana, exigiendo también el cambio de sede de sus partidos y que estos mejor sean en territorio mexicano, dicho medio de comunicación, que citó fuentes enteradas del asunto, señala que la propuesta haría parte de un intento del presidente de Estados Unidos por recomponer su relación con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Recordemos que ambos líderes políticos se distanciaron luego de los recientes ataques que Donald Trump hizo contra el papa León XIV en el marco de la guerra que, junto a Israel, emprenden contra Irán, señalando al sumo pontífice, entre lo que le mandó a decir, de “débil”, y que “no entiende y no debería estar hablando de guerra”. Tales declaraciones las calificó la líder italiana de “inaceptables”.




