Hasta medio salario para estudiantes de primaria y secundaria y uno completo para universitarios, así sería la renta educativa propuesta por el candidato presidencial.
El candidato presidencial Carlos Caicedo ha puesto sobre la mesa una de sus principales propuestas de campaña, centrada en transformar la educación en el eje de la política económica y social del país, con el objetivo de ampliar el acceso y frenar la deserción en todos los niveles de formación.
El aspirante advierte que, aunque millones de jóvenes desean continuar sus estudios, las limitaciones económicas siguen siendo la principal barrera. En ese sentido, cuestionó que la educación en Colombia continúe siendo un privilegio condicionado por factores como el costo del transporte, la alimentación, los materiales académicos y la conectividad.
Como respuesta a esta problemática, Caicedo presentó la iniciativa denominada “Te pagamos por estudiar”, que propone la creación de una renta educativa dirigida a estudiantes de educación media y superior. Según explicó, el programa contempla un apoyo mensual de 875.000 pesos para alumnos de grados décimo y undécimo, y de 1.750.000 pesos para quienes cursen estudios universitarios.
El candidato sostuvo que esta medida no solo busca garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo, sino también generar un impacto directo en la economía de los hogares, al convertirse en un ingreso formal, constante y bancarizado que podría mejorar las condiciones de vida de las familias más vulnerables.
Asimismo, alertó sobre los niveles de deserción en el país, señalando que en la educación secundaria superan el 50 %, mientras que en la universidad miles de jóvenes abandonan sus estudios por falta de recursos. “No es falta de ganas, es falta de oportunidades”, enfatizó.
De acuerdo con el aspirante presidencial, la propuesta apunta a combatir la pobreza estructural, reducir la violencia y ofrecer a los jóvenes alternativas reales de desarrollo. En ese contexto, planteó que la educación debe dejar de ser vista como un gasto y convertirse en una inversión estratégica para el crecimiento del país.
Finalmente, Caicedo defendió la idea de implementar lo que denominó el “primer salario educativo” en Colombia, al considerar que estudiar debe ser reconocido como una actividad productiva que contribuya al progreso individual y colectivo. Según dijo, la meta es revertir las cifras actuales, en las que solo una minoría de quienes inician su formación académica logra culminar estudios superiores.
“Buscamos superar que de cada 100 niños que inician preescolar, alrededor de 10 terminan la universidad por falta de oportunidades. Se convierten en 5 millones sin futuro, que van a la violencia, a la informalidad económica”, atinó.




