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Junior se enredó con Fortaleza, pero le ganó en el último minuto: ¡Arias, el equipo no despega!

Entre los convocados no apareció Jhomier Guerrero, generando la inquietud de si fue por su grosero gesto contra hinchas junioristas.

Por: Iván Peña Ropaín.

Junior de Barranquilla le ganó en el suspiro a Fortaleza de Bogotá en el duelo que cerró la fecha 11 de la Liga Betplay-I 2026 en su estadio Romelio Martínez, partido que se le enredaba y que en la reposición terminó ganándolo 2-1 con un tanto incipiente en tiro de esquina y cabezazo del central Jean Pestaña, quien pecó al hacer el penal que le dio la paridad al émulo, pero quien con su gol evitó que al final el de Quilla acabara séptimo y le permitió montarse al quinto lugar de la tabla al sumar 19 unidades, quedando a cinco del líder, Atlético Nacional.

Una primera parte sin muchas afugias fue lo que vivió Junior, pues el rival no imponía exigencia de peso en el arco defendido por Mauro Silveira, que hasta el minuto 35 fue que se sacudió de la “pava” que tenía.

Fue tal la imposición del Tiburón que, al 14’, anotó el que rompió el celofán, tras un golazo facturado por Teófilo Gutiérrez, a quien le quedó el rechazo de un defensa rival cerca de la media luna y, mirando seguidamente hacia el pórtico resguardado por Miguel Silva, con clase la acomodó al ángulo izquierdo.

Continuó el dominio del Rojiblanco en pleno, hasta los dos que repusieron, pero, como se dijo, viéndose entre el tramo de los 35’ a los 37’ tres arribos de los Amix, el más claro un disparo desde afuera de las 16 con 50 de Andrés Arroyo, dando la bola en el vertical derecho de Silveira, que se lanzó por “si las moscas”, pero no le llegaba.

El entrenador Alfredo Arias paró en esa primera parte a Mauro Silveira bajo los tres postes; Edwin Herrera, Yeison Suárez, Lucas Monzón y Jean Pestaña en defensa; Juan David Ríos y Harold Rivera en zona de contención; Cristian Barrios, Joel Canchimbo y Teófilo Gutiérrez en medio ofensivo, y Luis Fernando Muriel adelante.

Rebobinando qué pasó con Jhomier Guerrero, este jugador, mostrando una falta de profesionalismo total, se agarró sus genitales y se los insinuó a los hinchas junioristas que estaban ubicados en la tribuna Occidental del Romelio Martínez en el cotejo del martes pasado contra Atlético Nacional. Y todo, porque los seguidores ‘tiburones’ le cuestionaban a los jugadores y cuerpo técnico, momentos en que se dirigían a los vestuarios al final de ese duelo por lo mal que jugaron y por la goleada que recibieron de 4-0.

La segunda parte fue más para Fortaleza de Bogotá, que en este periodo se dignó a subir sus líneas y salir a atacar desde el primer minuto, demostrando que la defensa juniorista sigue, como se dice en la esquina, “siendo una tanga”, es decir, que le pasa todo lo que le llega.

Desde los primeros minutos, el Forta comenzó a inquietar el pórtico de Silveira, haciendo que se esforzara en una bola que pateó Sebastián Navarro y que llevaba dirección de gol.

Transcurriendo el tiempo, los asistentes al Romelio Martínez veían cómo el adversario se imponía y ponía a “parir” al Tiburón, hasta que al 70’, una clara mano del central Jean Pestaña, como cosa rara, le decretó al cuadro bogotano un penal. Lo ejecutó Arroyo y puso el uno a uno parcial.

Con pinta de que el cuadro de Bogotá podría lograr más fácilmente el segundo que el de Barranquilla, se fue diluyendo este último compromiso de la undécima jornada del Torneo Apertura. Ni los cambios que hizo Arias, metiendo a Carlos Bacca, Jannenson Sarmiento y Guillermo Paiva, pudieron inclinar la cancha a su favor.

Domeñado por el rival y con pocas ideas para vulnerar el arco contrario, es más, ya se veían a hinchas ‘rojiblancos’ saliendo del Coloso de la 72 con caras de pocos amigos y notándose a otros gritarle críticas al estratega uruguayo, vino el del agonizante triunfo.

En la última acción y de las poquísimas claras que produjo en esa segunda etapa, un centro dentro del área al segundo palo fue cabeceado por Bacca, que se la bajó en las 5 con 50 a Paiva, pero este, al darle de primera, la estrelló en la humanidad de Silva, yéndose la pelota al córner. De ese cobro nació el cabezazo de Pestaña, quien, al anotar ese 2-1 definitivo, no solo salvó del amargo empate a su escuadra, sino su noche, porque cometió el penal con el que igualó Fortaleza y jugó mal.

En resumen, más allá del necesario triunfo, ya que no se ganaba desde los dos últimos cotejos, Junior de Barranquilla no debía haberse visto tan enredado contra ese contrincante, de los pequeños del fútbol colombiano, pero la terminó viendo fea, lo que quiere decir que no se despega aún en el fútbol que debe mostrar por la rica plantilla que posee.

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