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“Yo no maté a Galán”: Alberto Júbiz Hazbún, barranquillero que estuvo preso 4 años siendo inocente

Cuatro días después del asesinato de Galán, el DAS capturó a Júbiz Hazbún en la oficina de un amigo con el que pensaba sembrar cultivos hidropónicos.

Esa noche, fue presentado ante el país como la persona que le disparó a Galán junto con 4 hombres que él no conocía.

Se conmemoran 31 años del magnicidio de Luis Carlos Galán, político colombiano, líder del nuevo liberalismo, asesinado el 18 de agosto de 1989 en la plaza pública del municipio de Soacha, Cundinamarca.

Uno de los peores errores de la justicia

El 17 de agosto de 1989, el reconocido barranquillero hijo de palestinos, profesor de la Universidad del Atlántico y vicecónsul de Haití en Barranquilla, Alberto Júbiz Hazbún, llegaba a la ciudad de Bogotá con el fin de asistir a una capacitación sobre cultivos hidropónicos. 

Alberto Júbiz Hazbún y Ernesto McCausland

Hazbún era químico de profesión y a pesar de sus 53 años, no paraba de estudiar. Se encontró en la capital con viejos amigos y celebraron la vida.

En la noche, su amigo Edgar Perea lo invitó a ver el partido Millonarios- Junior desde la cabina de Caracol Radio. Al salir del estadio, apesadumbrado por lo que el Pájaro Juárez le había hecho a su amado equipo tiburón, se enteró de la noticia: en Soacha acababan de atentar contra el precandidato liberal, Luis Carlos Galán Sarmiento. 

Las informaciones  eran difusas. Algunos medios decían que el político solo había sido herido en un brazo y que en ningún momento había perdido el conocimiento. 

Poco antes de llegar al hotel, Hazbún se enteró por la radio de la noticia: Galán había sido asesinado.

La captura

El lunes 22 de agosto, pocas horas antes de emprender un vuelo de regreso a su natal Barranquilla, Júbiz se reunió con gente que había conocido en la capacitación y viejos amigos costeños radicados en Bogotá.

En medio de la reunión  en un apartamento ubicado en la carrera 4A No. 19-78 de Bogotá, aparecieron unos hombres fuertemente armados. Hazbún, acostumbrado a las bromas desmedidas creyó que era víctima del humor de sus propios amigos. El rostro le cambió cuando los  policías le mostraron las armas que él supuestamente guardaba. “Él nunca había visto esa mini ingram ni mucho menos las dos nueve milímetros.  Es más, a Alberto ni siquiera le gustaban las armas”, afirmó uno de sus amigos.

Un testigo aseguró que la noche antes del asesinato de Galán, Júbiz estuvo en la plaza de Soacha. Su abogado se tranquilizó porque más de una docena de personas podían declarar que esa noche vio a su Junior del alma perder en el estadio El Campín.

En un reconocimiento, otro testigo dijo que el profesor era el asesino. Su hermano demostró que el día que mataron a Galán él estuvo en la oficina del exministro Carlos Obando Velazco tomando whiskey y que de 6:00 a 8:30 de la noche estuvo con 14 compañeros y 3 profesores terminando el curso de cultivos.

A pesar de haberse violado todo tipo de proceso, rompiendo en mil pedazos la ley que lo protegía, de que se inventaron testigos falsos, de haber desestimado el testimonio de gente tan influyente como Fuad Char, Édgar Perea, el ex ministro Carlos Obando Velazco, que alegaban la inocencia del barranquillero, ‘El Loco Júbiz’ fue encarcelado. 

“Mírenme a la cara y díganme si yo podría ser un asesino”, exclamó Júbiz Hazbún. El policía no se inmutó, ni siquiera lo miró, se limitó a exhalar un suspiro y a cerrar con llave la reja de la celda.

En su libro ‘Yo no maté a Galán’, Júbiz reveló que cuando iba a recuperar la libertad recibió una visita que lo dejó cuatro años en prisión.

Uno de sus victimarios, el general Óscar Peláez Carmona, se mofó de él y le dijo “nunca vas a salir de acá”. Detrás de él estaban Miguel Maza Márquez y Alberto Santofimio Botero; con esas dos fichas jugando en su contra, difícilmente Júbiz Hazbún  podría demostrar su inocencia.

Wilson Júbiz Hazbún y familia

Cuando el país lo había olvidado y solo su hermano Wilson Júbiz, un prestigioso abogado de la costa Atlántica, movía cielo y tierra para devolverle la libertad, Júbiz Hazbún  volvió a ver la luz del Sol. 

La Libertad

Gracias a la llegada del fiscal Gustavo de Greiff, el caso Galán fue revisado y un juez le concedió la libertad condicional. 

El 5 de mayo de 1993, casi cuatro años después de haber sido detenido, Alberto Júbiz Hazbún fue declarado inocente.

Como un héroe  fue recibido en el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla. Decenas de amigos querían abrazarlo y celebrar su libertad en medio de una parranda vallenata.

Después de recuperarse de la rumba instauró una demanda contra el Estado que ascendía a más de 5.000 millones de pesos. 

Su muerte

En esos cuatro años de reclusión, la salud de Alberto se deterioró. El 26 de abril de 1998, a las 10:30 de la mañana, justo cuando  lo habían llamado a conciliar la demanda, un infarto lo sorprendió en la finca de un amigo en el municipio de Sabanalarga, Atlántico. 

Allí se encontraba desde hacía varios días en compañía de su esposa y unos amigos pasando el fin de semana.

Los médicos del Hospital Regional de Sabanalarga indicaron que Júbiz llegó sin signos vitales a ese centro asistencial y que la evaluación clínica indicó que había sufrido un paro cardiorrespiratorio.

Sus amigos dijeron que murió en uno de los momentos más cruciales de su vida, en los que se sentía muy contento porque al parecer iba a ser llamado a conciliar con el Estado respecto de la demanda por 5.000 millones de pesos que entabló por su detención de cuatro años sindicado de un crimen que no cometió.

Júbiz, contaba con 62 años de edad y se había convertido en un símbolo de la lucha que libran los presos del país para conseguir rebajas de penas que contribuyan a la descongestión de las cárceles.

La indemnización 

Con la muerte de Júbiz Hazbún inició otro calvario, la familia empezó a cabalgar la demanda por daños morales.

Después de 21 años, el Consejo de Estado falló a favor del barranquillero y ordenó a la Fiscalía y a la Policía, además, al exdirector del DAS, Miguel Maza Márquez, a pagar a los herederos de Júbiz, a Héctor Cepeda y a Norberto Hernández, más de 3 mil millones de pesos.

“Recibimos con beneplácito el fallo del Consejo de Estado a pesar de darse después de tantos años, cuando mi hermano ya no está vivo para verlo”, afirmó  Nellib Salvador Júbiz Hazbún, hermano del fallecido Alberto.

El Estado sigue en deuda

En el 2015, el Estado les pidió perdón por la injusticia y aberrante detención de Alberto. La Policía pagó su parte, el 10 % de la sanción económica, pero la Fiscalía a la fecha sigue en deuda.

Dos veces al año, los Júbiz Hazbún le piden a la Fiscalía que les diga cuándo les van a pagar. La respuesta por escrito es tan inverosímil como la detención de Alberto.

En un oficio del 2018 la Fiscalía advierte que está pagando las condenas de 2011 y que con las de 2018 debe 5.489 procesos.

En otra respuesta agrega que no es posible señalar con exactitud ni precisión una fecha efectiva de pago ya que ello depende de que se llegue a los turnos asignados y de los recursos presupuestales que se han asignado.

Mientras el Estado siga en deuda con la familia Júbiz Hazbún, no se podrá cerrar uno de los más lamentables episodios de falsos positivos en la historia judicial de Colombia.

Cortesía: Noticias Caracol

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