“No estuvimos ahí para defenderlo, ya no aguanto más”, dijo la hermana de Yeison Arrieta, mujer a la cual atacaron con una cuchilla en el rostro el pasado mes de enero.
En la noche del domingo 2 de abril fue asesinado de dos disparos Yeison Andrés Arrieta, de 27 años de edad, en la carrera 9M con calle 98B el barrio Siete de Agosto, en límites con Los Rosales, al suroccidente de Barranquilla, Atlántico.
El hombre, que vivía en la carrera 7B con calle 99C, barrio Las Malvinas, dejó un hijo; poco antes de los hechos había estado departiendo con varios amigos en un billar del sector. César Arrieta, padre de Yeison, contó con la voz entrecortada:
“Yo trabajo en Córdoba, tenía mucho tiempo que no venía, casi 18 años, vine para dedicarles tiempo, estaba con ellos de aquí para allá y de allá para acá, ayer en la tardecita llegué a donde la mamá para ver si él estaba, pero no, le pregunté a ella y me dijo que él debía estar en su rutina, en el juego de la buchácara, yo me quedé esperándolo y me fui como a las 9:00 p. m. con mi hija Wendy, nos quedamos durmiendo, en la mañana me levanté a cepillarme y me quedé otra vez en la cama”.
De repente, su hija lo despertó y le dio la terrible noticia: “Me dijo que a Yeison le había pasado algo, comenzamos a llamar y nos dijeron que le habían pegado dos tiros, él como que andaba con varios muchachos, no sé de qué sería el problema, si fue para atracarlo o lo mandaron a fregar, eso fue como en la madrugada, todo el mundo se abrió y ahí quedó, alguien tuvo que ver”.
Entre otras razones, César arribó a Barranquilla para averiguar por el caso de su hija Wendy, quien fue agredida salvajemente con arma blanca por una vecina en el barrio Las Malvinas el 1 de enero del año en curso; la joven lamentó: “No estuvimos ahí para defenderlo, ya no aguanto más”.

Artículo relacionado: “Me dañó el rostro con una cuchilla”: joven sufrió agresión salvaje por parte de su vecina en Las Malvinas
Su padre agregó: “Vine por el caso de la niña que la mandaron de Bogotá donde ella estaba y llegué de una vez y ahora me encuentro con este caso, yo me iba a llevar a mi pelao a Córdoba para que dejara de estar fregando en los billares, él me dijo que se iba conmigo”.
Por su parte, Deiber Robles, residente del sector, quien intentó salvarle la vida a Yeison, relató: “Yo estaba en la casa y escuché los impactos, salí a mirar, pero no vi nada, alguien dijo que estaba más adelante, yo enseguida pensé que si estaba herido iba a hacerle la oración de fe, me acerqué y le levanté la cabeza porque estaba inclinada hacia el bordillo y comencé a decirle que le pidiera perdón a Dios, que aceptara a Cristo en su corazón, él no podía hablar, pero si emitía sonidos y respiraba. Algunos comenzaron a decir que lo llevaran, que tenía vida, yo busqué la moto y lo llevé junto a otro muchacho al Paso El Bosque como a las 3:30 a. m., pero falleció”.

Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




