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Tragedia El Palmar, Santander 2
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Viaje de fe terminó en tragedia: cinco ocupantes de un vehículo mueren al ser arrastrados por una quebrada

El siniestro ocurrió cuando el vehículo en el que se desplazaban intentó cruzar la quebrada La Oroco y fue sorprendido por una creciente súbita. Las víctimas regresaban de una actividad religiosa.

Una tragedia enluta al municipio de El Palmar, en el departamento de Santander, tras la muerte de cinco personas que fueron arrastradas por la corriente de la quebrada La Oroco, luego de que el vehículo en el que se movilizaban fuera sorprendido por una creciente súbita.

Los hechos ocurrieron este domingo en zona rural de la referida población cuando un campero Daihatsu, de placas ISF-225, intentó atravesar el afluente y fue vencido por la fuerza del agua, que lo volcó y dejó atrapados a sus ocupantes. El caudal, aumentado repentinamente por las lluvias, convirtió el cruce en una trampa mortal.


Orfidia León Díaz, de 46 años; James Afanador León, de tan solo 8 años; Clemencia Reyes, de 47 años, docente del municipio de Galán; y Pastora Olarte Jaimes, de 42 años, fueron encontrados sin vida dentro del automotor. Sin embargo, el cuerpo del también profesor Arnulfo Torres Ardila, de 47 años, fue hallado horas más tarde, pues fue arrastrado creciente abajo por la corriente.

Según versiones recopiladas por las autoridades, el grupo regresaba del municipio de El Páramo, donde había participado en una actividad religiosa. Dentro del vehículo fueron halladas botellas de agua bendita, lo que confirma que venían de una ceremonia litúrgica, probablemente una peregrinación.

Vehículo en el que se desplazaban las víctimas y que fue arrastrado por la creciente súbita.

El alcalde de El Palmar, en declaraciones preliminares, lamentó profundamente la tragedia y expresó su solidaridad con las familias afectadas. “Estamos consternados. Estas personas eran conocidas en la región. Una de ellas, la profesora Clemencia Reyes, llevaba años educando a generaciones en Galán. Es una pérdida irreparable”, afirmó.

Las autoridades hicieron un llamado urgente a la comunidad a no cruzar cuerpos de agua durante la temporada de lluvias, especialmente cuando hay alertas por crecientes súbitas. Este tipo de eventos, cada vez más frecuentes, se han convertido en una amenaza para las poblaciones rurales, donde muchos pasos aún no cuentan con infraestructura segura.

En la región de Santander, la consternación es profunda. Las víctimas no solo eran miembros activos de la comunidad, sino que participaban en actividades religiosas y sociales que las hacían muy cercanas a su entorno. Esta tragedia se suma a los múltiples retos que enfrentan las zonas rurales del país ante la falta de vías adecuadas y la vulnerabilidad frente a fenómenos climáticos.

Informe: Luis Ángel Terán



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